Las alergias en A Coruña cuestan cerca de 130 millones al año
El 30% de la población padece alguna de estas patologías, que cada vez son más complejas

Cuando llega el sol y el buen tiempo, no nos extraña ver a personas estornudando, con narices irritadas, ojos llorosos y pañuelos a granel. Pero esta escena cada vez se hace más habitual, y no solo durante la primavera o el verano. “Quien no tiene una tiene otra”, asegura el especialista del Chuac Joaquín Martín Lázaro, que indica que el 30% de la población coruñesa padece alguna de estas patologías, que cada vez son más complejas y cuyo gasto sanitario por paciente es “muy importante”.
Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, el coste medio anual por paciente se sitúa en 1.700 euros al año, aunque depende de la gravedad y tipología. Por ejemplo, en el caso de la rinitis alérgica, se calcula que el gasto –tanto directo como indirecto– se sitúa entre los 2.000 y los 3.400 millones al año, mientras que el asma costaría de media entre 1.480 y 3.022 millones. “En el asma grave, por ejemplo, utilizan inhaladores más caros y es muy importante tener controlados a estos pacientes, porque acaban ingresando más veces, sobre todo en UCI, por problemas respiratorios”, explica el alergólogo del Chuac.
Si se hace el cálculo, teniendo en cuenta que A Coruña tiene unos 250.000 habitantes, el coste por paciente roza los 130 millones de euros al año, una cifra que seguirá subiendo pues, tal y como recuerda Martín, “cada vez hay más personas alérgicas”. Primero, porque son enfermedades genéticas, por lo que al transmitirse entre generaciones, “aumenta la probabilidad” de desarrollarlas. Pero el diagnóstico al alza también lo explica el hecho de que los ciudadanos cada vez se preocupan más de su salud: “Se consulta más y los padres están más atentos a la salud de sus hijos, no se crían tanto a granel, digamos, como se hacía antes”, analiza el experto.
Todo suma, lo que se traduce en que, al final, “si no tienes rinitis, tienes asma, una alergia a un medicamento, a un alimento” o a cualquier otra cosa, como pueden ser las dermatitis atópicas o de contacto, como al niquel, más frecuente en mujeres por la bisutería.
Pacientes todo el año
En el Chuac no hay un perfil fijo, pues cada tipo de alergia es un mundo, sus causas pueden ser muy diferentes y sus calendarios también. El polen, por ejemplo, es propio de la primavera y el verano, mientras que los ácaros –una alergia muy “frecuente” en A Coruña– son más propios del otoño y también de la primavera. Otros, como los medicamentos, pueden aparecer en cualquier momento. También se pueden agravar con la edad pues “cuanto más te expones, es más probable que tu cuerpo lo acabe rechazando y provocando una reacción alérgica”.
Los especialistas advierten de que cada vez los casos son más complejos, con enfermos cada vez más polisensibilizados, es decir, que son alérgicos a varias cosas, una situación que afecta al 90% de los pacientes en España.
El futuro pasa por la inmunoterapia, ya que es lo “único que puede modificar” la enfermedad. “El resto de medicamentos tienen la intención de aliviar, pero los fármacos biológicos tienen intención curativa, lo que evitaría el empeoramiento de la enfermedad, los ingresos y mejoraría la calidad de vida”, incide Martín.
El Hospital necesita más alergólogos para poder atender a toda la población
El auge de las alergias deja a la vista la necesidad de contar con más especialistas en el Hospital de A Coruña. “Con semejante población alérgica, no damos hecho”, advierte el doctor Joaquín Martín Lázaro, que aprovecha para hacer un llamamiento a las nuevas generaciones.
“Es una especialidad muy atractiva porque normalmente cuando un paciente tiene una reacción alérgica grave, una anafilaxia, tienes que investigar qué es lo que ha podido causarlo. A veces es evidente, pero otras no”, explica el especialista del Chuac.
Alergología no se limita así a un solo órgano o sistema, ya que toca muchas cosas, como puede ser el aparato respiratorio, la piel, el digestivo... “Es muy bonita y las nuevas generaciones se interesan mucho por ella, pero hacen falta médicos, como en cualquier otra especialidad”, reconoce Martín.
Según estima, en los últimos diez años el número de alergólogos, donde hay una alta representación femenina, se ha mantenido estable, por lo que pide revertir esta situación ante la incidencia al alza.














