Hostelería, ocio nocturno y sus reglas en A Coruña: un problema de acuerdos sobre la mesa
Las mesas técnicas y de negociación para la noche, así como la normativa de terrazas y las alegaciones por parte de todos los implicados hace que ambos textos hayan frenado su aprobación definitiva

Los dos textos que debían cambiar la realidad y el futuro de la hostelería tradicional y el ocio nocturno se hacen esperar. Tanto, que las partes implicadas en las diferentes negociaciones empiezan a ver las mismas como una pérdida de tiempo, o incluso con recelo respecto a su aplicación o a los cambios reales que de la aprobación se pueden derivar. Mientras que la previsión era que los exteriores de los locales empezasen a cambiar antes de final de año, en la noche se sigue trabajando con la incertidumbre de hasta dónde puede subir el sonómetro.
Se trata de situaciones con matices diferentes, pero que generan prácticamente la misma sensación en los actores de la negociación. Respecto a las terrazas se puede decir que el texto llevado a pleno y que se sometió a periodo de alegaciones no le gusta a casi nadie. Tal y como informó El Ideal Gallego, han presentado matices de diferente índole las dos asociaciones de hostelería, los vecinos de diferentes barrios y el Partido Popular.
Pero eso no es lo peor para quienes deben acatarla y aplicarla. “No está aprobada, no ha entrado en vigor y esta temporada ya va a quedar así, porque no da tiempo a hacer nada. Veremos qué ocurre, por las cosas que tienen entre el BNG y el PSOE, porque eso afecta al día a día de los ciudadanos”, dice Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería. “Tampoco es que tengamos mucho interés en que entre en vigor, porque desde el momento en que hemos hecho alegaciones, significa que no estamos de acuerdo”, añade el hostelero
Por su parte, José López Balado, portavoz y abogado de la Asociación para la Defensa de la Hostelería, es pesimista respecto al consenso. “El Ayuntamiento no va a tener en cuenta las alegaciones, aunque creo que el juzgado sí, porque hay cosas que son inconstitucionales”, advierte. Por su parte, fuentes municipales piden calma. “Estamos en periodo de estudio de las alegaciones”, anuncian desde la agrupación más joven.
Año y medio
Hace ya casi un año y medio, en marzo de 2025, que echó a andar la mesa de negociación del ocio nocturno primero y la posterior mesa técnica, para la que en teoría el Ayuntamiento está redactando un borrador (del que por otra parte ya hubo borrador). Cañete no espera gran cosa de lo que pueda surgir del nuevo texto que rija para los empresarios. “El texto técnico del ocio nocturno, como era previsible, está bastante parado. No había mucho recorrido, y es el Ayuntamiento el que tiene que regular. Se agradece que se escuche, pero no ha tenido un resultado claro, sin resoluciones. Más allá del debate, y de la polémica, me remito a los hechos. Lo dije desde el minuto uno, y el tiempo me da la razón”, recuerda. “Nosotros somos una organización seria y potente, y es la diferencia entre los grupos de amigos y las organizaciones empresariales con voz, donde se hacen las cosas seriamente”, prosigue en relación a otros actores que han sido protagonistas en la mesa.
La Asociación para la Defensa de la Hostelería habla de “prevaricación” a la hora de aplicar el catálogo de la Xunta. “Qué va a pasar con el texto es una pregunta que todos nos hacemos. Tenemos la sensación de que es algo para la galería. Para ese viaje no hacen falta alforjas”, comenta el letrado, que considera que las licencias y límites sonoros aplicados por la Xunta de Galicia están en vigor. “El Ayuntamiento prevarica, porque hablamos de competencias delegadas de la Xunta para el desarrollo normativo. La Xunta le da dos años a los ayuntamientos para adaptarse a sus normas, y el Ayuntamiento puede ampliarlas o matizarlas, pero sobre todo tiene que aplicarlas. No se han adaptado tras un plazo de un año, así que ahora es de aplicación directa”, matiza.
Consenso
Es un punto de acuerdo con Cañete, quien interpreta que el Gobierno local erró a la hora de diseñar los pasos. “La adaptación del catálogo de la Xunta es el tema por el que había que empezar, y el Ayuntamiento de A Coruña tiene que adaptarse”, asume.
Por lo tanto, todo un sector, con sus ramificaciones, permanece a la espera de los próximos pasos que dé el Ayuntamiento, al que se le acumulan las cuestiones de regulación y se le complica el visto bueno de todos.

















