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A Coruña

De A Coruña a Iria Flavia pasando por Mallorca: el viaje de la placa del Papagayo que A Coruña regaló a Camilo José Cela

El 25 de junio de 1976, el alcalde Liaño Flores le entregó al premio Novel este ansiado recuerdo de una calle que incluyó en sus obras

El alcalde Liaño Flores hace entrega a Cela el 25 de junio de 1976 de la placa del Papagayo
El alcalde Liaño Flores hace entrega a Cela el 25 de junio de 1976 de la placa del Papagayo
Foto Blanco
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En su tiempo fue conocido como el barrio chino de A Coruña. Hasta hoy se ha quedado en la memoria como Papagayo. En la memoria no sólo de A Coruña, porque hay quien se encargó de llevar más allá de A Pasaxe el nombre de esta zona que en su día el premio Nobel Camilo José Cela resumió como “cuesta putera” en su ‘Mazurca para dos muertos’.

Fue precisamente Cela quien más llevó a cuestas, casi de manera literal, la memoria del lugar. No sólo por las rocambolescas anécdotas de juventud que vivió el escritor de Iria Flavia en dicha calle, sino porque la plasmó para la eternidad en obras como la mentada ‘Mazurca’ o ‘La familia de Pascual Duarte’.

Su suerte de amor por el Papagayo lo trasladó a modo de petición al Ayuntamiento de A Coruña en 1975: solicitó la cesión para su colección de la placa con el nombre de la vía cuando se renovase la señalética. La intención era llevársela porque la vía, a la que se suponía un futuro prometedor más allá del pasado de casas de lenocinio, podía renombrarse como Camilo José Cela.

Primer plano de la placa del Papagayo en la Fundación Camilo José Cela
Primer plano de la placa del Papagayo en la Fundación Camilo José Cela
Cedida

El plan general urbanístico preveía derribar aquel lugar más pronto que tarde, y por eso le dijeron que inaugurar ahí una calle con su nombre era mala idea; al final, esa demolición llegaría mucho después y el nombre Papagayo pervive hoy doblemente, como calle y como plaza. Volviendo a 1975, Cela cedió su nombre para otra calle en la otra punta de la ciudad, en el Barrio de las Flores. Así, un 25 de junio de 1976, el por entonces futuro premio Nobel visitaba la ciudad para descubrir el homenaje que le presentaba la urbe coruñesa.

No podría haber experimentado jamás mejor homenaje del que me hace esta ciudad donde pasaron tantos años de mi juventud tumultuosa cuando iba a jugar al tenis, o a pescar pulpos a Riazor o a tirar al agua a los turistas de interior para que aprendieran y terminábamos las noches en un barrio que no voy a nombrar para que no se diga que soy demasiado viejo”, comentaba el escritor en un momento de su discurso, con una referencia velada al antiguo barrio chino. Lo que no sabía Cela era la sorpresa que le tenía guardada el alcalde Liaño Flores. Tras el acto, se celebraba en el Figón Sancho Panza un almuerzo informal con Cela y varios invitados. Allí, el alcalde hacía entrega al autor de Iria Flavia de la placa que daba nombre a la calle del Papagayo.

La mentada placa, tal y como explica el hijo del escritor, Camilo José Cela Conde, acabó en Mallorca. “Estuvo muchos años en el chalé de Bonanova”, el barrio mallorquín en el que se instaló en 1962, compartiendo vecindario con Joan Miró o Robert Graves. Aunque compró la casa de al lado para situar su biblioteca, “la placa nunca se movió de la primera”. Luego, “quiso que llegase a la Fundación, junto a su legado”, explica la subdirectora de la Fundación Camilo José Cela, Covadonga Rodríguez, que señala que en la sede de la entidad hay “una colección con placas de calles”, porque Cela juntó réplicas de vías inauguradas con su nombre por el país.

Pero la del Papagayo es especial. Primero, porque no es una réplica. Segundo, porque no lleva su nombre. Y tercero, porque está expuesta junto a elementos de ‘La familia de Pascual Duarte’, siendo una de esas “bonitas curiosidades cuando hacemos las visitas guiadas”, señala Rodríguez, quien recuerda que la Fundación también tiene una réplica de esa calle coruñesa con el nombre de Cela inaugurada en junio de 1976.

Pero más allá de menciones y anécdotas más o menos contables, hay una que las supera a todas. Se trata de aquel momento en el que Cela, junto a un grupo de amigos, en el éxtasis de la fiesta, tiraron un piano desde un primer piso de una casa del Papagayo. Era el cronista y exconcejal Emilio Quesada quien solía recordar las palabras del premio Nobel cuando aquel junio de 1976 le preguntaban por aquel suceso: “Puede ser... ¿qué pintaba un piano en una casa de putas?”.

La placa del Papagayo, expuesta en la Fundación Camilo José Cela
La placa del Papagayo, expuesta en la Fundación Camilo José Cela
Cedida

No sé quedó en una mera anécdota vital de la juventud del escritor de Iria Flavia, sino que este incluso la volcó como parte de ‘Mazurca para dos muertos’: “De casa de la Mediateta echaron una vez a un primo de Raimundo que es artillero de segunda en el regimiento 16 ligero, que queda mismo detrás, porque tiró un piano por el balcón, se pusieron de acuerdo cinco o seis artilleros amigos, uno era cabo, y tiraron el piano por el balcón, ¡qué bestias!, ¡menos mal que no pasaba nadie por la calle!, el general Cebrián les quitó el permiso y los devolvió al frente”, escribía Cela en la novela, entremezclando ficción y realidad. 

Aunque 40 años antes de la mención en la ‘Mazurca’, Cela ya había mentado la calle en ‘La Familia de Pascual Duarte’, la obra más traducida después de ‘El Quijote’. “Cargué maletas en la estación y fardos en el muelle, ayudé a la labor de la cocina en el hotel Ferrocarrilana, estuve de sereno una temporadita en la fábrica de Tabacos e hice de todo un poco hasta que terminé mi tiempo de puerto de mar viviendo en casa de la Apacha, en la calle del Papagayo, subiendo a la izquierda, donde serví un poco para todo, aunque mi principal trabajo se limitaba a poner de patitas en la calle a aquellos a quienes se les notaba que no iban más que a alborotar”, reza el pasaje.

La placa, que tantas otras aventuras como las del propio Cela, o peores, vio durante tantos años, descansa ahora en Iria Flavia, donde recibe las visitas de los que se interesan por el legado del genial escritor, en la Fundación Camilo José Cela.

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