A Coruña recibe el legado de Mingote: "Le molestaba mucho la injusticia y la estupidez humana"
Afundación acoge hasta el 29 de agosto la exposición 'La inteligencia del trazo'
Con un puñado de líneas y un importante sentido del humor, hay algunas personas que son capaces de diseccionar al milímetro la sociedad y la condición humana. Y los hay, como Antonio Mingote, que son quien de hacer, por encima de todo, robándole una sonrisa al espectador. La sede coruñesa de Afundación resume, con la exposición ‘La inteligencia del trazo’, hasta el 29 de agosto siete décadas de trabajo de Mingote a través de 135 de sus dibujos y bocetos, que abarcan desde sus viñetas para prensa, hasta colecciones de dibujo ligadas al mundo de la literatura, pasando por sus pisadas vanguardistas o sus ácidas reflexiones sobre la humanidad.
El presidente de la Fundación Mingote, José Antonio Pérez, destacaba este lunes en la presentación de la muestra que Mingote fue el primer dibujante en entrar en la Real Academia Española (RAE): “Era el único académico que era capaz de decir mucho sin texto”. Al creador “le molestaba mucho la injusticia y la estupidez humana” y volcaba sus críticas y análisis concienzudos sobre el papel con un puñado de trazos: “Cada dibujo era una forma de pensamiento, cada línea tenía su sentido”, destacaba Pérez, que alaba su “dominio extraordinario de la composición” y su uso del humor “como herramienta de pensamiento crítico”. “Supo mirar con inteligencia, elegancia y humor”, afirmaba el presidente de la Fundación.
Sobre el humor reflexionaba también el presidente de Afundación, Miguel Ángel Escotet, que recordaba que la comedia nos permite “conocer el mundo desde una perspectiva más dúctil”, al tiempo que “nos permite cuestionar verdades absolutas”, apuntaba recordando nombres que hicieron gala de un gran sentido del humor, o que trataron de analizarlo, como Demócrito, Freud o Julio Camba. Escotet asegura que las obras de Mingote nos “permiten reflexionar sobre la soledad, el absurdo o la condición humana, con un elegante mensaje que convierte cada viñeta en piezas de arte gráfico y de meditación”.
Echaba mano Escotet de una frase del propio dibujante, para resumir su filosofía: “Se puede vivir sin humor, pero se vive peor”.
La muestra
‘La inteligencia del trazo’ está comisariada por Pilar Moretón y engloba la obra de un dibujante que publicó su primera creación con tan solo 13 años en ‘Gente menuda’. Más tarde colaboró con ‘La codorniz’ y ya en la década de los 50 se incorporó al diario ‘ABC’, donde desarrolló gran parte de su corpus artístico, aunque por el camino colaboró también en otros medios como ‘Semana’, ‘Ínsula’, ‘Interviú’, ‘The New York Times’ o ‘The Daily Telegraph’.
La exposición de Afundación, dividida en dos pisos de la sede coruñesa, aborda multitud de sus facetas artísticas, como las importantes reflexiones de ‘El hombre solo’. Por el camino se acerca a la literatura con sus dibujos centrados en ‘El Quijote’, una serie que realizó “sin que nadie se lo pidiera”, porque es “el libro más importante para él” (como acabó demostrando al realizar más de 600 dibujos dedicados a las andanzas del caballero manchego). La muestra, que concluye con sus trabajos en el diario ‘ABC’, también aborda la parte más vanguardista de su corpus creativo, con obras en las que, como apunta José Antonio Pérez, se nota “la influencia de Picasso”. “Mingote era un auténtico genio”, concluye.



