De cáncer de próstata a ELA: los dos diagnósticos de Adolfo Castro en solo dos meses
Este paciente y su mujer comparten su historia con motivo del día mundial de la esclerosis lateral amiotrófica

Adolfo Castro tenía 69 años cuando recibió dos noticias que hicieron que se le cayese “el mundo encima”. En solo dos meses le dijeron que tenía cáncer de próstata y, más tarde, esclerosis lateral amiotrófica (ELA). “Pero él es muy positivo, solo quiere vivir el día a día y no le dice que no a nada. Nunca decae”, asegura su mujer, Belén Morlán. Ambos comparten su historia con motivo del día mundial de la ELA, una enfermedad neurodegenerativa irreversible que, según la Sociedad Española de Neurología, se estima que podría incrementarse en un 40% en los próximos 25 años.
“Yo empecé con problemas para hablar y pensaron que tendría algo en los pulmones”, explica Adolfo. Tuvo “la suerte” de que lo ingresaron por ese problema. “A Adolfo lo seguía la doctora Freire en Reumatología, que le hizo todas las pruebas y en dos semanas tenía el diagnóstico”, incide Belén, quien expresa su gratitud a este servicio y a la unidad ELA del Chuac.
Pero ninguno de los dos esperaba que fuese esclerosis lateral amiotrófica lo que le pasaba a Adolfo. “Venía de otras enfermedades complicadas y podíamos contar con cualquier cosa menos esa. Además, dos palabras que asustan tanto en dos meses, no entiendes por qué tanto”, reconoce su mujer.
Pero Adolfo hizo, según sus propias palabras, “de tripas corazón”. “Mi mujer lo pasó peor”, asegura. También fue complicado para sus dos hijos, David y Aarón. “Pero él nos lo hace todo muy fácil, nunca lo ves con mala cara y siempre está dispuesto a salir y pasarlo bien”, dice orgullosa su esposa.
Y es que “vivir con ELA es convivir con una urgencia permanente”, según aseguran desde la asociación Agaela, de la que forman parte Adolfo y Belén. Esta entidad recuerda que aunque la ley ELA fue un “logro colectivo”, se está aplicando “con retraso”. “En Galicia contamos con algunhas resolucións do Grao III Plus, aínda que por agora non recibiron as prestacións económicas, pero noutros casos non entendemos a demora”, denuncia la trabajadora social Almudena Otero.
Para Adolfo, el reconocimiento de la discapacidad y la dependencia fue un trámite rápido. Pero los enfermos con ELA siguen enfrentándose a múltiples trabas burocráticas que “xeran moito medo”, según Almudena. Con ella coincide su compañera Paula Souto, también trabajadora social: “A xestión non é algo sinxelo e moitas veces necesitan dunha terceira persoa”.
El apoyo de la asociación, a la que este matrimonio llegó por recomendación de una amiga de Belén, es indispensable, pues les ayudan “con todo”. Adolfo recuerda especialmente el cambio que supuso que le dejasen una silla eléctrica: “Me hizo recuperar la autonomía en un 80%. Yo ya andaba sin pierna, me la habían amputado, y nunca me sentó bien la prótesis”.
Una fuerza colectiva
Con motivo de este día mundial, desde Agaela apelan a la coordinación entre el Gobierno y las autonomías para que 2026 sea el año en que la ley ELA llegue. “Necesitamos que a xente sexa consciente de que fan falta máis recursos, apoio e xestións máis rápidas”, incide Almudena.
Belén, por su parte, incide en que “esto le puede pasar a cualquiera”: “Cada vez hay más casos y los que lo tienen más difícil son los enfermos en otros estadios. Es por ellos que tenemos que pedir, por ellos y por las familias que no pueden hacerlo”.












