Las nuevas marquesinas que afectarán a la fachada principal de la estación intermodal de A Coruña
Las cubiertas que se instalan en los accesos complican la vista de la parte lateral de la terminal
La estación intermodal de A Coruña ya asoma parte de su infraestructura. Y es que, después de que la Xunta finalizase a comienzos de este año las obras en la parte correspondiente al bus, en la avenida de A Sardiñeira, desde hace unos meses todos los ojos están puestos en los trabajos que se realizan en otra avenida, la del Ferrocarril.
Así, después de levantar un edificio entre la terminal provisional y la antigua destinado a uso administrativo y de ultimar los detalles de la pasarela peatonal que conectará ambas avenidas, durante esta semana se están colocando las marquesinas en el que será el principal acceso a la futura estación intermodal. Unas estructuras que no ven con buenos ojos los viajeros y que provocan un choque de estilos arquitectónicos en la fachada principal de la terminal.
Las nuevas cubiertas, planteadas en el proyecto inicial para proteger del sol y la lluvia a los viajeros, se están colocando en los aledaños de la fachada principal a la vez que se trabaja en playa de andenes y vías, que desde el pasado 5 de junio provocó el traslado alternativo por carretera de varios servicios y, a partir del próximo 25 de junio, provocará el corte total del tráfico ferroviario durante algo más de dos semanas.
Mezcla de estilos
No obstante, a muchos de los viajeros que cada día transitan por la avenida del Ferrocarril no les acaba de convencer estas nuevas marquesinas. Sobre todo, su altura, que complican considerablemente la vista de la parte lateral de la estación. Y todavía lo hará más, una vez que estas estructuras estén terminadas.
La fachada principal fue concluida en 1935 y es de estilo neorrománico. Su diseño es único dentro de la arquitectura ferroviaria española y solo encuentra fuera de ella similitudes con la estación central de Helsinki. Un parecido que podría verse afectado cuando la terminal muestre a la ciudadanía su nuevo lavado de cara.














