La leyenda negra de Eusebio da Guarda: pintan la palabra “esclavista” bajo su estatua en la plaza de Pontevedra

El armador Eusebio da Guarda (1824-1897) pasó a la historia por su labor filantrópica en A Coruña. No tuvo hijos, así que entregó su herencia a la ciudad. Por eso existe un colegio, un instituto y un mercado con su nombre. Esa es la historia, pero también existe una leyenda negra, y nunca mejor dicho, porque se le acusa de negrero. De ahí que la semana pasada apareciera en el plinto de la estatua de bronce en la plaza de Pontevedra un garabato con la palabra “esclavista”.
El historiador José Manuel Caamaño, autor de ‘Vida e historia del mayor prócer coruñés’, deplora lo sucedido y lo achaca, sobre todo, a la ignorancia que existe entre el público general en lo que se refiere a la historia. “Como todas las leyendas negras de este país, proceden de gente poco culta”, lamenta, al tiempo que critica la envidia, como un rasgo psicológico propio de país, “contra el que haya triunfado en la vida. Lo mismo pasa con Amancio Ortega. Es la maldita envidia”.
Caamaño explica que Da Guarda nunca participó en el comercio de esclavos trasatlántico que existió durante la mayor parte del siglo XIX, para llevar mano de obra desde África hasta las plantaciones americanas. “Es cierto que se graduó como piloto de marino mercante e incluso hizo las prácticas, pero nunca se hizo a la mar, como sí hizo su hermano, que navegó durante mucho tiempo”, matiza. En aquella época, todo piloto tenía que formular el juramento de que nunca haría de pirata ni de negrero y que no navegaría sin permiso bajo ningún pabellón que no fuera el español.
Da Guarda fue el segundo marido de Modesta Goicouría (también recordada en el callejero), viuda de un rico empresario cubano, y acabó dirigiendo la empresa, llegando a ser uno de los hombres más ricos de A Coruña. Siempre fue generoso con su fortuna y la ciudad se lo agradeció con la estatua que se levantó en 1891, junto al instituto que lleva su nombre, la primera que se erigió en A Coruña y que ahora ha sido objeto de un vandalismo activista.












