El solar de la calle Alameda albergará un edificio de ocho viviendas con fachada de galería
La parcela lleva muchos años esperando por un proyecto que respete la normativa de la zona

La pequeña calle Alameda parece casi escondida, aún más que las otras transversales que cruzan el istmo de parte a parte. Atraviesa de San Andrés a los Cantones, y en ese corto recorrido alberga uno de los escasos solares del centro de la ciudad, una superficie de 323 metros cuadrados cuya única función ha sido, durante muchos años, terreno abonado para la maleza, pero pronto se convertirá en un edificio de ocho viviendas, en pleno centro de la ciudad.
En los próximos días se concedería la licencia. Esto se ha demorado mucho tiempo porque la comisión Pepri (Plan Especial de Protección y Reforma Interior) rechazó el proyecto en varias ocasiones, lo que obligó a los promotores a modificarlo para ajustarse a las indicaciones. Conviene no olvidar que esta comisión supervisa la construcción en la Ciudad Vieja y Pescadería, zonas especialmente protegidas por formar el casco histórico de la ciudad.
El número de ruinas ha caído mucho en los últimos años en la zona centro, pero quedan propiedades vacías
Al final, probablemente el resultado no ha contentado a nadie, como suele ocurrir en estos casos, pero el 24 de la calle Alameda contará con un inmueble con cierta semejanza a la casa tradicional coruñesa, con una galería incorporada. No es que respete la estructura tradicional, pero sí que su fachada evocará los edificios que se pueden contemplar en La Marina. La localización, por lo demás, es envidiable, y no hay que olvidar que hay pisos de dos habitaciones que se venden muy cerca, en el Orzán, totalmente restaurados, por 400.000 euros.
En San Andrés
A pocos metros se encuentra otro solar emblemático, ubicado en el número 88 de San Andrés.
El Gobierno local renovó completamente la calle, que resulta afeada por este terreno cercado por un muro en la esquina con la calle Mantelería que llama la atención por su aspecto sucio y abandonado, con carteles viejos adornando sus paredes y las malas hierbas asomándose por encima del muro, a pesar de que en su momento se planteó construir allí un hotel.
En todo caso, el número de ruinas situadas dentro de la zona Pepri se han reducido mucho en los últimos años. Y eso, a pesar de lo difícil que es la aprobación de proyectos que resulten arquitectónicamente respetuosos y rentables. Sin embargo, sustos como el ocurrido este mismo mes, con un desplome parcial de un edificio ruinoso en la calle San Nicolás dan fe del problema que supone todavía la conservación de edificios en el centro de la ciudad. Tras la demolición de la estructura, ahora hay un nuevo solar.














