La calle Real, una calle que es una joya
“A Coruña es una ciudad de postureo”, dice Sergio Esmorís, encargado de Smile Joyas, la última tienda del sector abierta entre Riego de Agua y Obelisco: 300 metros de anillos, collares o pendientes

Son unos 300 metros los que recorren A Coruña entre Riego de Agua y el Obelisco. Una distancia en la que se pueden contar más de una decena de establecimientos de joyería (y derivados, como complementos o bisutería). Es decir, de media, una joyería cada 30 metros que convierten a la calle Real en una verdadera joya: Guadarnés, Ardentía, Franermy, Smile Joyas, Bijou Brigitte, Joya 36, Enxebre, Aresso, Romeu y Magia Joya.
“Hace años era el lugar en el que se habían establecido talleres de orfebrería, quizá por eso mucha joyería ya se quedó por aquí”, teorizan desde Franermy, uno de los dos establecimientos ‘históricos’ del sector joyero en la calle Real. El otro es Romeu. Curiosamente, ambos nacidos en 1965. Y ambos situados en los extremos: uno hacia Riego de Agua, el otro en el inicio desde el Obelisco.
Covadonga Togores Romeu es joyera de tercera generación junto a su hermano Antón. Sonríe al preguntarle por el imán de la calle Real para las joyerías, pero recuerda que aunque ahora hay muchas, antes había incluso más. “Enfrente estaba Lino y también Malde. Muchas cerraron por falta de relevo. Estaba la joyería Salamanca, que se ha trasladado”, explica. De hecho, no se ha ido muy lejos tampoco de la calle Real, ya que mientras la pastelería de lujo chök ha ocupado su espacio, ellos han llevado sus productos hasta la perpendicular de Álvaro Cebreiro.

Para Togores el secreto está en que la calle Real siempre se apostó por comercios de complementos como las joyerías o las zapaterías, antes de que se desplazasen hacia una nueva milla de oro, como la de la plaza de Lugo, donde hay clásicos como Calvo o Jael junto a nuevos como Pandora o Tous.
Esa zona es la que ponen como ejemplo de cambio en las últimas décadas desde Franermy: “Recuerdo el lateral de la plaza de Lugo, que antes solo era zona de carga y descarga”. “Ahora esa zona de hostelería se está desplazando hacia el centro y en la calle Real queda el comercio más residencial, tradicional y de lujo”, explican. Se ha ido modificando el espacio de las tiendas a medida que también lo hacía el propio consumo, afectado no solo por la evolución de la sociedad, sino también por los cambios que se producen en la economía de manera coyuntural. Un ejemplo lo pone Covadonga Togores desde Romeu: “La subida del precio del oro ha modificado el perfil del cliente. Gente que antes compraba joyas de oro, ahora ya no lo hace”.
Frente a estos comercios tradicionales aparecen las nuevas cadenas de joyería y las que se vinculan a la venta de complementos de moda. Los más nuevos en la calle Real son en Smile Joyas, franquicia abierta a finales de mayo con una visión muy distinta a Romeu y Franermy: “Miramos a los turistas y a las cosas diferentes y que les llaman la atención para llevarse de recuerdo”, asegura Sergio Esmorís, encargado de la tienda. “A Coruña es una ciudad de postureo”, certifica junto a su compañera Florencia Dezi, ilusionado por iniciar este camino en el que apuestan por un “diseño y una colorimetría” que los distinguen de la competencia.













