El Último de la Fila reunió en Santiago a 4.700 personas menos que las que habían comprado entrada para Riazor
Miles de coruñeses asistieron al concierto, en el que Manolo García hizo una mención final al cambio de recinto “por el tema del fútbol”.

No hubo alusiones a la descartada opción coruñesa hasta el final del concierto: “Hubo que cambiarlo por el tema del fútbol”, dijo Manolo García casi a modo de despedida, antes de que su media naranja musical, Quimi Portet, iniciase una retahíla de agradecimientos.
“El tema del fútbol” es que el gobierno local de A Coruña decidió no esperar (así lo admitió la alcaldesa) a que se supiese si el Deportivo ascendía o no, descartó Riazor como escenario del concierto de El Último de la Fia (EUDLF) y ofreció dos alternativas (el estadio de Elviña y el muelle de Batería) que no fueron del agrado ni del promotor ni de la banda. Así que el concierto se mudó al Monte do Gozo, a donde acudieron miles de coruñeses, como se pudo apreciar en la muy concurrida autopista en su tramo entre A Coruña y Santiago.
El aforo inicial fijado para el municipal de Riazor era de 25.900 espectadores. Cuando se anunció el traslado, se habían vendido 24.000 y se esperaba que con el tirón final no solo se alcanzasen los 25.900 pases vendidos sino que incluso hubiese que poner más a la venta, hasta los 27.500.
El pasado día 8, El Ideal Gallego publicó que las entradas habían menguado hasta las 18.700, debido a las devoluciones. Es decir, en el traslado de recinto se habían ‘perdido’ unas 5.300. Hubo un pequeño tirón en los últimos días y para el concierto santiagués se despacharon finalmente unos 19.300 tickets, es decir, 4.700 menos que los que se habían vendido para Riazor.
Mientras que en A Coruña se vivía una noche estupenda (el termómetro marcaba 26,8 º a las 22 horas en la ciudad de cristal, según la medición de AEMET), el concierto arrancó entre la lluvia en el Monte do Gozo santiagués. En los minutos previos se desató una furibunda tormenta acompañada de rayos, al estilo de la que se registró en el Valladolid-Deportivo que supuso el ascenso del equipo coruñés.

En cuanto al concierto en sí, no hubo sorpresas con el repertorio, similar al que el dúo catalán y la magnífica banda que lo acompaña (que es la de todo la vida con algunas incorporaciones, como la de Sara, hija de Manolo a la que está dedicada la canción del mismo nombre y que sonó este sábado en Santiago) han venido interpretando en las anteriores, en el que se mezclan sus clásicos con temas de Los Burros como ‘Huesos’ o ‘Disneylandia’.
El Último de la Fila ofreció un concierto magnífico, como si no hubiesen pasado 31 años desde su última vez en Galicia, que fue en el Coliseum coruñés en 1995. “Manoliño” (como se presentó al final del ‘bolo’) estuvo soberbio y la banda se escuchó rotunda incluso en las zonas superiores de un recinto donde el sonido se suele dispersar. El Monte do Gozo fue un karaoke gigante casi de principio a fin.
‘Canta por mí’,’Como un burro amarrado en la puerta del baile’ e ‘Insurrección’, estas dos últimas en el tramo final, marcaron el punto álgido. Ambos temas sonaron en el tramo final. En total 25 temas y un extra ajeno a su cancionero propio: a modo de despedida, interpretaron la ranchera ‘El rey’, que era el tema con el que solían acabar su concierto antes de su separación hace 28 años.
El próximo sábado 20 de junio, EUDLF estará en Avilés. Y sabemos de buena tinta que hay coruñeses que emprenderán una nueva peregrinación para ver y escuchar de nuevo a Manolo, Quimi y cía.












