El Mundial obra el milagro en A Coruña: ¡Lleno absoluto y fiestón en algunos bares para ver un México-Sudáfrica!
Los principales templos del fútbol en la zona centro se quedaron sin sitio para el partido inaugural y se montó una gran fiesta

El idilio que viven el fútbol y la hostelería de A Coruña en el último mes viene a justificar para muchos locales la fuerte inversión que supone el pago por visión (más de 4.000 euros al año). Pero entre la carrera del Dépor hacia el ascenso y la llegada del Mundial todo parece quedar en anécdota. El primer partido de la Copa del Mundo, un duelo entre México y Sudáfrica, llenó hasta la bandera algunos de los locales más habituales para seguir un partido. En la zona centro se llevaron la palma el Showroom y el Sport Café, separados por apenas 20 metros de distancia.

El local de la esquina de Torreiro y San Andrés se acercó mucho a la atmósfera de los pubs ingleses: pantallas gigantes, sonido a todo trapo y una nutrida comunidad internacional que le puso colorido a la fiesta del fútbol. Se llevó la palma la afición mexicana, aunque pudieron verse camisetas de Francia, Alemania o Inglaterra, con la lengua de Shakespeare como nexo de unión. Lo de la 'Tri', como así se denomina al combinado aztecan, fue toda una fiesta. Alrededor de una veintena de aficionados, todos con la camiseta verde de su selección, canciones tradicionales y mucho tequila y mezcal. La propiedad del Showroom había programado platos mexicanos especiales, y los nachos y los tacos volaron. "Dios es mexicano", exclamó tras el tempranero 1-0 uno de los presentes. Con el paso de los minutos, y a medida que bajaba el tequila y subía la euforia, parecía un local de copas un pequeño Estadio Azteca. Fue solo el 1 por ciento de lo que espera hasta mediados de julio, con más cartas adaptadas y un punto de reunión fijo para las aficiones internacionales. "El balance es muy positivo, la clientela con las camisetas de su selección le dio mucho color al local y la gente estaba muy animada; esto no acaba más que empezar y la idea de poner los pinchos gratis de cada país fue un éxito", indica el propietario, Óscar Cambón.
En el caso del Sport Café, y al contrario que en el Showroom, no se admiten reservas. Los habituales están acostumbrados a coger sitio como si de las puertas de un gran concierto se tratase. Por eso, la ceremonia de inauguración agotó las sillas disponibles, tanto dentro como fuera. Al igual que en las grandes finales, hubo gente en la cortada calle San Nicolás siguiendo el espectáculo a través del cristal.
Finalmente, en el caso de establecimientos como The Breen's Tavern o Marty María Pita la pasión perdió terreno en favor del hambre. Aunque las terrazas tenían 'tres cuartos de entrada, casi lleno', el fútbol en esta ocasión era una excusa para pegarse un buen atracón de tapas. Pero la primera machada estaba ahí: dos selecciones muy lejos de ser favoritas provocaron una nueva fiesta del fútbol en una ciudad que, a veces, parece solamente buscar excusas para celebrar.














