La primera comerciante que creyó en Novo Mesoiro dice adiós con una despedida de leyenda
Marián Rey, que hace 21 años abrió A Tenda de Marián en un barrio todavía en pañales, es la primera empresaria de la zona en jubilarse; y los vecinos se volcaron

Puede interpretarse como el paradigma de oportunidad, y también de emprendimiento, decidir abrir un comercio allá donde no hay absolutamente nada. Solo cimientos y un barrio en pañales. Y eso es más o menos el paso que dio hace 21 años Marián Rey Iglesias, la pionera de los comerciantes en Novo Mesoiro. Ayer puso fin a 42 años de vida laboral, la mitad de ellos en el barrio más joven de la ciudad. El adiós, con cuenta atrás incluida, fue la mejor demostración de cariño posible por parte de unos vecinos que quisieron acompañarla en los últimos segundos de actividad.

A Tenda de Marián, situada en el número 30 de la avenida que da nombre al barrio, es descrita por los vecinos como "la tienda de primeros auxilios". Desde El Ideal Gallego a productos de primera necesidad, pasando por bebidas, chuches, bolígrafos o fotocopias. Trámites de unos segundos, en los cuales la cercanía de la propietaria convertía cada visita en eso que los modernos dan en llamar experiencia. Puro comercio de proximidad. "Los niños a los que vi nacer vinieron a hacer fotocopias para la universidad", dice la nueva jubilada. Es la mejor metáfora del cambio de un barrio en el que, desde que llegó, se han instalado restaurantes, tiendas y escuelas de música. "Fui la primera en llegar, y también la primera en jubilarme", bromea.

Pero Marián ni se va sola ni su legado se termina. En los últimos minutos antes de las 15.00 horas, su histórico momento de cierre, hubo un peregrinaje constante de residentes. Besos, abrazos, anécdotas y algún chascarrillo. "No me digas que lloras por dejar de trabajar", bromeó uno de ellos. De hecho, había tantas flores y tantos regalos de personas de todas las edades que Marián, con su visión de empresaria, espetó: "Casi puedo montar un velatorio". Ya más seria, le dijo a sus clientes del día a día y a los allí presentes: "Es lo más bonito que he vivido en 42 años trabajando, gracias a todos".
A Tenda de Marián no se va. Se queda en manos de Carmen, quien lleva una década acompañando a Marián en el día a día. "El jueves empieza otra etapa, y le doy las gracias a Carmen por querer mantener mi nombre, no podía quedar en mejores manos", sentenció la fundadora. Su relevo, por su parte, también ha puesto a correr el contador. "Aún me quedan 37 años", recordó. Con este ritmo de crecimiento, no es difícil imaginar Novo Mesoiro como un punto clave de la ciudad para entonces.













