José Ramón Soraluce | “Hubo intención de tirar las estaciones y construir una única en el puerto”
Arquitecto y escritor con más de 50 años de trayectoria, presenta el lunes en la Domus la segunda monografía del Instituto Cornide ‘Viaxeiros ao tren. 150 aniversario do ferrocarril na Coruña’

La llegada del ferrocarril a A Coruña supuso el inicio del cambio que convertiría a la ciudad en uno de los principales motores sociales y económicos de Galicia. Aunque el estreno ferroviario se produjo en octubre de 1875, no sería hasta ocho más tarde cuando se inauguraría la primera estación en la ciudad: la del Norte, operativa hasta 1964. Aunque desde 1943 coexistió con San Cristóbal, una terminal que actualmente se prepara para un gran cambio de ‘look’ con su proceso de intermodalidad, pero que, antes de que hubiera entrado en servicio, se planteó derribarla para construir una única en el puerto. De todo ello y más hablará este lunes (a partir de las 19.00 horas) en la Domus el arquitecto y escritor José Ramón Soraluce Blond (Ceuta, 1946), junto a Carlos Nárdiz Ortiz y Miguel Rodríguez Bugarín, en la presentación de ‘Viaxeiros ao tren. 150 aniversario do ferrocarril na Coruña’.
¿En qué ahonda la monografía?
En varios aspectos. Primero, es un trabajo divulgativo, lo que quiere decir que se ha elaborado pensando en todos los coruñeses. En segundo lugar, es una mirada al ferrocarril en A Coruña, pero dentro del panorama general de Galicia. Es decir, el ferrocarril no es algo exclusivamente de la ciudad, sino que forma parte de todo un entramado de todo tipo. El tema del ferrocarril ha sido muy estudiado. Por ello, se ha tratado de buscar nuevas fuentes de información y documentación. Fundamentalmente en los archivos de proyectos de la Administración del Estado y también en los ricos fondos que tiene sobre el ferrocarril el Archivo Municipal de A Coruña.
La llegada del ferrocarril supuso un gran reto empresarial, pero también de coordinación.
Sí, el proceso fue muy largo. Desde el año 1858, cuando se pide al Congreso que se apruebe el proyecto –hasta entonces no había ninguna autorización oficial del Estado para que el tren pudiera llegar hasta a A Coruña– hasta 1875, casi veinte años de un proceso complicadísimo desde el punto de vista político, por ejemplo. Llegar hasta A Coruña con el ferrocarril era algo dificilísimo y de un alto coste. De ahí que el proceso fuera largo y sobre todo muy complicado.
Fue una llegada tardía. Ya se había estrenado el ferrocarril en más de una treintena de capitales de provincia.
Galicia fue de los últimos lugares de la península ibérica donde llegó el ferrocarril. La situación orográfica de la ciudad, la cantidad de montañas y de dificultades geográficas, imposibilitó que las empresas se entusiasmaran por este proyecto. Sobre todo, el Estado entendía que el ferrocarril para llegar a Galicia tenía un coste desmesurado. Ese fue uno de los grandes problemas. De hecho, se vio cuando se sacaron a concurso las propuestas para el desarrollo de las distintas líneas. Siempre hubo que esperar porque no había oferta, nadie pujaba por ellas.
“San Cristóbal se levantó antes de que llegasen las vías de ferrocarril a la ciudad y estuvo varios años esperando que llegase el tren”
En 1875, A Coruña ni siquiera tenía estación.
Cuando llega el ferrocarril en el año 75, solo se ha construido la mitad de la estación del Norte. Su llegada va a suponer una incidencia muy grande en la categoría de las capitales gallegas. Es decir, dos ciudades que hasta ese momento no eran grandes capitales, como eran A Coruña y Vigo, se van a convertir por efectos del ferrocarril en las dos macro ciudades que son hoy en día. Por lo tanto, el ferrocarril va a cambiar el modelo de las ciudades dependiendo de que pasen por allí o no pasen ferrocarriles. Lo primero que pidió la ciudad fue derribar la muralla para construir el ferrocarril más cerca.
La terminal del Norte se ubicaba fuera de la ciudad.
La ciudad estaba amurallada, la estación estaba a unos cuatro kilómetros de la muralla. Eso suponía un problema para el traslado de personas y mercancías. Pero también que el ferrocarril requería una superficie muy amplia en sus instalaciones. Y este suelo, a un precio rentable y económico, no estaba pegado a la ciudad, sino que estaba alejado. De ahí que la Compañía del Noroeste comprase unas tierras en la zona donde se situó, en la Gaiteira.
Por último, San Cristóbal.
La estación de San Cristóbal se construyó antes de que llegaran las vías de ferrocarril a la ciudad y estuvo varios años esperando que llegara el tren. La primera intención fue que el tren llegara a donde se ubica la plaza de Lugo. La segunda idea era que se tirara la muralla y el tren entrara hasta el ensanche. Es decir, había una intención de la ciudad de que la estación del ferrocarril estuviera donde está el teatro Colón, por ejemplo. Con lo cual, toda la entrada a la ciudad habría sido una cosa muchísimo más monumental. No obstante, lo que ocurrió fue que todo el trabajo que se hizo de relleno para el puerto quedaba afectado por este proyecto. Hubo un momento en que se quisieron tirar las dos estaciones y volver a construir una única en el puerto. Pero ya se habían hecho grandes inversiones y además estaba ya en marcha la línea de Santiago que entraba por otro sitio.












