Piden hasta medio millón de euros por uno de los nuevos pisos rehabilitados de la calle Orzán
La limitada oferta de viviendas es una señal del renacimiento de esa emblemática zona de A Coruña

En los últimos años, la calle Orzán ha experimentado un renacimiento, impulsada por los nuevos proyectos inmobiliarios que están rehabilitando las casas que durante años, habían permanecido abandonadas o directamente en estado de ruina. Un ejemplo de esta rehabilitación es el número 132 que, tras muchos meses de obras, ahora ha salido al mercado. La inmobiliaria ofrece pisos a partir de 253.000 euros y de hasta medio millón de euros.
El edificio alberga once viviendas, y está completamente rehabilitado, aunque se ha respetado la fachada original, como no puede ser de otra manera estando en la zona Pepri (Plan Especial de Protección y Reforma Interior) de la Ciudad Vieja y Pescadería. Pero el exterior, en cambio, se ha renovado completamente, “aportando el encanto de las construcciones clásicas del centro histórico con la seguridad y el confort de una vivienda moderna”, según la inmobiliaria Sucasa. Incluso se ha instalado un ascensor.
Los vecinos esperan que la zona evolucione hacia un ambiente más residencial, sin tanto ocio nocturno
Por supuesto, los precios varían mucho. El más caro es un tercero de 92 metros construidos y dos habitaciones por 502.000 euros. En la última planta, la cuarta, uno de los pisos es de 75 metros cuadrados y el precio es de 445,000 euros mientras que el enfrente, de solo 50 metros, se vende por 340.000 euros.
Pero para los que están buscando alquilar, Idealista oferta uno de estos estudios de 50 metros cuadrados (y 40 metros útiles), el de la primera planta, por 950 euros al mes. El precio no es económico, pero se tiene en cuenta la localización de este loft, con tres ventanas que dan a una de las calles más emblemáticas. Como requisito, es necesario justificar ingresos estables de 2.400 euros al mes.
Aún en ruinas
Pero aunque este edificio haya sido renovado completamente, en la misma calle aún pueden encontrarse solares o edificios en abierta ruina. Justamente al lado mismo del 132, las redes cubren la fachada ruinosa de un inmueble, un recordatorio de que todavía queda mucho camino para devolver el esplendor de la Pescadería.
Después de mucho tiempo siendo la principal zona de marcha de la ciudad, los vecinos esperan que vaya evolucionando hacia un ambiente más residencial, aunque sin perder el encanto de los pequeños bares que alberga la zona. Mientras tanto, el Ayuntamiento presiona a los dueños de los inmuebles ruinosos para que los rehabilite o los venda para que alguien los convierta en nueva vivienda.











