La PAU 2026 se despide de A Coruña con más polémicas que nunca: “Lo de este año fue sangrante”
El alumnado alertó de erratas hasta en cuatro exámenes y la CIUG recalcó que ninguno de ellos se repetirá

El mes de junio siempre suele ser sinónimo de alegría, buen humor y felicidad. Por lo menos para la gente que disfruta de cómo las temperaturas se van volviendo cada vez más agradables. No obstante, hay un sector de la población que no celebra tanto las buenas noticias meteorológicas durante este sexto mes del año: los estudiantes. Todavía más en el caso de los estudiantes de segundo de Bachillerato que, si bien abandonan el instituto en mayo, estudian durante varias semanas más para intentar rendir en el examen que cambiará sus vidas: Selectividad. Tras tres jornadas de actividad y toda una macedonia de emociones, la PAU 2026 se despide de A Coruña. Aunque eso sí, con más polémicas que nunca.
“Es tremendo el tema de los enunciados, raro es el año que no modifiquemos algo, pero lo de este año fue sangrante. Deberían leerse varias veces antes los exámenes, esto parece que se hizo deprisa y corriendo”, explicó un vocal de una de las comisiones delegadas de la PAU 2026 en la Universidad de A Coruña, quien prefirió no revelar su identidad. En este sentido, el docente concretó que son profesores universitarios (en su mayoría) los encargados de redactar cada año los exámenes de Selectividad, un aspecto que, según el profesor, “debería revisarse”.
Una de esas polémicas sucedió en Dibujo Técnico, un examen con cuatro erratas en sus cuatro ejercicios. En concreto, la gran confusión se debió a una mala redacción de los enunciados en la versión en gallego. Y es que, al contrario que en años anteriores, durante esta PAU, se repartían de forma indiferente las pruebas en las dos lenguas. Una vez que se percibieron los errores –con el examen empezado–, “ya no había más fotocopias de la versión en castellano para repartir, por lo que se tuvo que aclarar en el momento”, tal y como comentó Sofía Sánchez, una de las alumnas perjudicadas. En su caso, aunque supo solventar los errores de la prueba, también se vio envuelta en otra polémica más: en Física. En el caso de la materia de ciencias, entraron hasta tres veces en clase para matizar un concepto. “Primero nos dijeron que quitásemos un dato, después que no y, finalmente, que sí otra vez. Tienen que ser más claros y no permitir este tipo de errores”, incidió Inés Fernández, otra de las estudiantes afectadas.
Sin margen de error
Así, los fallos no solo correspondieron a las materias específicas. También en el caso de las troncales. En Historia de España, por ejemplo, “había una pregunta de carácter comparativo que no tenía que haber estado”, expresó Alberto Alonso, profesor en el departamento de Geografía e Historia del IES Elviña. Tras este desliz –al igual que en el caso de Dibujo–, la CIUG quiso cubrirse las espalda emitiendo sendos comunicados en los que explicaban que serán corregidos “aplicando criterios flexibles”. Así lo remarcó de nuevo en la tarde de este jueves el presidente de la CIUG, Iván Carlos Area, quien compareció a petición de los medios de comunicación para explicar que no se repetirá ningún examen y que, desde la suspensión de tres de las pruebas filtraciones en el año 1992, el trabajo para la realización de las mismas es totalmente riguroso, aunque “o rigor ten limitacións”.
La Xunta pidió “explicacións” y recordó su intención de formar parte en 2028 de la comisión organizadora
En Historia del Arte, la polémica si cabe fue todavía mayor. En este caso, los alumnos tienen la opción de elegir entre los siglos XIX y XX para realizar el análisis de la obra en cuestión, ya que la CIUG ofrece dos opciones. Algo que finalmente no ocurrió, lo que provocó la desesperación y la indignación de alumnos, pero también de profesores que, en algún caso, remitieron un escrito a la CIUG en el que solicitaban la anulación de la prueba. En total, esta PAU 2026 –segunda edición del cambio de modelo a competencial– registró más de una polémica por día. Un dato que pone en entredicho el modelo y que abre las puertas a cambiar el proceso de revisión actual.
El conselleiro de Educación, Román Rodríguez, pidió “explicacións” y recordó la intención de actualizar la normativa de cara a “avanzar na homoxeinización e evitar erros tan graves” que impactan en el alumnado. “O obxectivo do Goberno galego é homologarnos a moitas comunidades que xa teñen participación neste proceso e iso é o que imos a plantexar para 2028”.















