José Luis Méndez Romeu | “Desde 2008, la iniciativa privada se ha retraído de la actividad cultural”
Tras la marcha de Natalia Lamas, es el nuevo presidente de Amigos de la Ópera de A Coruña

Ha podido ver la actividad de Amigos de la Ópera desde diferentes perspectivas: como público, como parte de las administraciones públicas y como vocal de la propia entidad. Desde esta semana, José Luis Méndez Romeu lo hará desde la presidencia de Amigos de la Ópera, en sustitución de Natalia Lamas, que llevaba más de dos décadas al frente de la entidad.
Fue precisamente Lamas, “una institución”, quien invitó al propio Méndez Romeu a entrar en la entidad en un primer momento y el resto de la directiva fue quien vio que él podría ser la persona que “continúe el legado de Natalia y, al mismo tiempo, aborde los problemas que tenemos ahora mismo”.
Entre esos problemas, cita la limitada “capacidad de actuación por los recursos que nos facilitan las instituciones públicas más los ingresos que genera la propia venta de entradas”, apunta Méndez Romeu. “Aquí, desde la crisis de 2008, la iniciativa privada se ha retraído de la actividad cultural”, asegura, y añade: “En las demás ciudades ya se ha vuelto a la normalidad, aquí no y queremos superar esa situación”. El nuevo presidente de Amigos de la Ópera cree que la actividad operística no solo “significa inyección económica”, sino que también es “imagen de ciudad”. Méndez Romeu no lo ve como un “objetivo imposible”, pero sí que plantea que “quizá no hemos encontrado la forma ideal de presentarles este problema” a esos posibles inversores.
El nuevo dirigente de la institución cita un segundo problema, este a nivel ciudad. “A Coruña, en este momento, tiene una actividad cultural muy intensa y eso hace que los tres principales escenarios escénicos, Palacio de la Ópera, teatro Rosalía y teatro Colón estén saturados, no hay espacio para hacer más óperas, no hay tiempo disponible, porque cada ópera necesita tres semanas de ensayo y montaje y no nos pueden dar más tiempo de lo que ya nos están dando con dificultades”, indica Méndez Romeu, que mira al futuro operístico en clave portuaria, por extraño que pueda sonar. “A Coruña necesita un auditorio nuevo y se puede construir aprovechando la reforma de la fachada marítima y hacerlo en el espigón de Calvo Sotelo, un sitio magnífico”, apunta, y añade que no tendría que plantearse solo como un auditorio, sino también como edificio de carácter cultural, “que puede incluir bibliotecas, centros de formación... lo que se quiera”. “Todas las ciudades europeas que hacen reformas de los puertos están tratando de situar un edificio icónico, representativo, casi siempre de carácter cultural”.
A corto plazo
Mientras tanto, en el corto plazo, Méndez Romeu se plantea una “renovación del repertorio”, algo que ya se puede apreciar en la Temporada Lírica que se acaba de presentar, en la que debuta ‘Jenufa’.
Apunta también a apostar más por “la producción propia”, algo que ya se puede ver también este año con la mentada ópera de Leos Janacek.
“De alguna forma, estamos volviendo a la filosofía de lo que fue el Festival Mozart en su época, producciones muy cuidadas, elencos muy bien elegidos, directores de primer nivel, un espectáculo integral”, explica.
Precisamente, el Festival Mozart fue una de esas pérdidas culturales de las que la ciudad no se ha recuperado. “Fue posible por un alarde de generosidad”, recuerda Méndez Romeu, que añade: “Yo no pierdo la esperanza, si estamos viendo que en el MET la gente y las empresas punteras quieren estar en primera línea, si vemos la lista de patrocinadores del Liceo, del teatro Real, de la ópera en Bilbao, Oviedo... ¿Por qué en A Coruña es distinto?”, se pregunta Méndez Romeu, que rápidamente se ofrece a reflexionar: “Creo que no hemos sido capaces de explicar lo que significa el patrocinio en los tiempos actuales”.
Estamos viendo que en el MET la gente y las empresas punteras quieren estar en primera línea, si vemos la lista de patrocinadores del Liceo, del teatro Real, de la ópera en Bilbao, Oviedo... ¿Por qué en A Coruña es distinto?
Aún con todo lo anterior, el nuevo presidente de Amigos de la Ópera es realista: “Nuestra actuación es un proceso, no es algo que vayamos a conseguir de inmediato. Los objetivos van a llevar un tiempo, lo importante es cada año ir dando pasos sobre el anterior para dar pasos en la buena dirección”. Pero parten con una ventaja fantástica, “el público, si esto funciona desde hace 75 años es porque hay un público que responde y, además, porque es un público cultivado, el mismo, prácticamente, que el que responde a los conciertos de la Orquesta Sinfónica, que hace que la Filarmónica funcione o que hace que sean posibles tantas iniciativas culturales”.
Pero apela también a no dejar de lado a las nuevas generaciones, reincidiendo en esa idea de nuevas producciones más cercanas a ellos como puede ser la mentada ‘Jenufa’, con una producción que apela a constructos e ideas más cercanas a la actualidad que las nuevas generaciones pueden ver mucho más cercanas.














