Vecinos de Tomás Fábregas reúnen firmas contra las obras de su calle
Los afectados critican que la humanización de las viviendas de María Pita elimina aparcamiento

La pequeña calle Tomás Fábregas se encuentra en obras desde hace unas semanas, como parte de la segunda fase de humanización del Grupo de viviendas de María Pita. Son 800.000 euros que se usan para mejorar y urbanizar el entorno. En principio, una medida positiva, pero no es la primera vez que una iniciativa urbanística del Gobierno de Inés Rey se topa con resistencia vecinal, como ocurrió con la humanización del entorno de las Casas de Franco. Ahora, otro grupo de vecinos se ha organizado y recabado cientos de firmas para protestar por las obras que, denuncian, eliminarán más de 40 plazas de aparcamiento.
El portavoz de este grupo, Antonio José Álvarez, asegura que de las 286 firmas recogidas, cerca de 60 pertenecen a vecinos de esta calle, que traza una ‘L’ entre la avenida de Labañou y la ronda de Outeiro. Álvarez reprocha al Ayuntamiento que no haya informado debidamente a los vecinos. Pero fuentes municipales aseguran que no es cierto, dado que mantuvieron dos reuniones con los portavoces vecinales.
Los residentes en contra del proyecto recuerdan antecedentes de protestas como el de las Casas de Franco
Niegan que se vayan a perder 45 plazas. “No hay más de once, a menos que se cuenten los que aparcan encima de la acera”, comentan desde María Pita. En efecto, muchos vehículos estacionan de forma indebida en esta calle que apenas tiene tráfico pero el caso es que los firmantes solicitan que el Ayuntamiento estudie con los afectados alternativas que permitan compatibilizar la mejora urbana de la calle con “las necesidades reales“ de los residentes.
Tienen muy en cuenta el precedente de las Casas de Franco, y se han puesto en contacto con los que participaron en la campaña de protestas que llegó a cortar en varias ocasiones la ronda de Outeiro.
Una pequeña plaza
Como suele ocurrir, la nueva calle pasará a tener plataforma única, mejorando la accesibilidad y aprovechando la pendiente para mejorar el acceso a los portales. Es más, se va a crear una pequeña plaza en una zona ocupada por un antiguo depósito de agua subterráneo. También se dejará espacio para instalar algún día torres de ascensores, como en las viviendas sociales de la Sagrada Familia, solo que pegadas a la fachada.
Y, por supuesto, también se plantará arbolado. Existe un camino peatonal que ya dispone de este, pero se va a potenciar, y también se instalará alumbrado y mobiliario urbano. Sobre el papel es una mejora, pero hay vecinos que desconfían y consideran que es necesario replantearse el proyecto, como ocurrió con las Casas de Franco.













