El uso y el desuso de algunos emblemáticos edificios municipales
La lágrima de San Roque, que será un espacio multiusos, es uno de los inmuebles curiosos del Ayuntamiento

La lágrima de San Roque es ese edificio extraño que se encuentra frente a la plaza de España y que fue diseñado por Santiago Rey Pedreira en los años 50 con una terraza por arriba y tiendas por abajo. La Junta de Gobierno local aprobó recientemente desalojar los dos pequeños negocios que todavía había allí para crear un espacio multiusos. No es un caso aislado: en el amplio patrimonio municipal se incluyen numerosos edificios que resultan familiares a cualquier coruñés, construcciones que no son viviendas, algunos de ellos que figuran como protegidos en el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) y que a menudo resultan difíciles de llenar de contenido, a pesar de los esfuerzos más municipales en ese sentido.
No hay que olvidar la campaña que está llevando a cabo el Gobierno local para poner en orden unas concesiones en las que las sucesivas administraciones han descuidado de forma negligente, lo que ha supuesto la pérdida de cientos de miles de euros en concepto de canon. En otros casos, estas estructuras sufrieron problemas desde el principio por una mala concepción o un exceso de optimismo sobre sus posibilidades. .
Los bajos clausurados de la aguja del Millennium
Uno de los proyectos de embellecimiento de la ciudad ejecutados durante la larga etapa de Francisco Vázquez en la Alcaldía. Se inauguró en el año 2000 y, además de la aguja de cristal, se instalaron unos bajos comerciales con un local de hostelería donde los clientes podrían disfrutar de unas vistas privilegiadas del océano.

Sin embargo, el Atlántico tenía otros planes: después de que los temporales destrozaran los bajos, estos se dejaron de reconstruir, y se llenaron poco a poco de sintecho. En 2010 se tapió el local, pero el Atlántico volvió a irrumpir a fuerza de oleaje. Tras varios episodios más de sinhogarismo (incluido del hallazgo de un cadáver sin cabeza en 2017), en 2022, el Gobierno de Inés Rey reformó el monumento, pero clausuró los bajos de nuevo, que siguen siendo visitados periódicamente por personas sin hogar.
La emblemática cafetería Copacabana
Durante dos años abandonada e incluso okupada, la reapertura de la emblemática cafetería, abierta hace más de 40 años y en la que muchos coruñeses disfrutaron tomando algo mientras sus hijos correteaban por los jardines de Méndez Núñez, formó parte de los planes del Gobierno de Inés Rey para revitalizar este importante espacio verde.

Se reinauguró, gestionada por una nueva concesionaria que se encargó de realizar las reformas pertinentes, en mayo de 2022 e inmediatamente fueron miles de coruñeses llevados por la nostalgia, pero en 2024 tuvo que cerrarse por problemas en el pavimento, que había sido colocado defectuosamente, y tardó otros dos meses en reabrirse al público. A día de hoy, sigue funcionando sin problemas.
El quiosco de hormigón de la plaza de Ourense
Esta situación también se extiende al quiosco ubicado en la plaza de Ourense. Esta pequeña estructura de hormigón también lleva la firma de Santiago Rey Pedreira, y se remonta a los años cincuenta. Su forma circular con tejado de sombrilla la ha convertido en icónica. Sin embargo, durante muchos años estuvo infrautilizada.

La asociación Down Coruña fue la que propuso a la alcaldesa, durante la campaña electoral, emplear el espacio que no se usaba como taquilla para abrir un negocio inclusivo, en el que podrían trabajar empleados con ese síndrome. El Down Experience se inauguró en 2021. Sin embargo, esta etapa se cerró en diciembre del año pasado cuando desde la asociación anunciaron que el proyecto era insostenible.
Las cocheras del tranvía histórico en Monte Alto
La propiedad municipal más grande sin uso a día de hoy son las cocheras del tranvía histórico. Ubicadas en la antigua cantera de Monte Alto, se construyeron hace 28 años y comenzaron a languidecer cuando el tranvía dejó de circular, en 2011. Desde entonces, el Gobierno local ha ido retirando las vías pero no queda claro qué será de las cocheras.

El edificio ya fue examinado a principios de 2021 por un equipo de técnicos municipales que evaluaron sus posibilidades. Sería necesario realizar algunas reformas pero su estructura industrial, formada con naves muy abiertas, lo hace ideal para acoger grandes eventos. Un año después, el BNG preguntó por los planes municipales para este espacio pero el gobierno local reconoció que no tenía ninguno, y así sigue siendo.
La pajarera del parque de San Diego
Mucho más humilde que las otras infraestructuras citadas, esta pajarera parece escondida en un rincón del parque de San Diego. A pesar de ello, es apreciada por el barrio como una seña de identidad y ha surgido alguna que otra iniciativa popular para reactivarla.

A principios de siglo, todavía albergaba 200 especies de pájaros pero fue invadida por las ratas. Hoy en día, después de que los alumnos del Sal Lence la convirtieran durante un tiempo en una huerta urbana, se ha abandonado de nuevo.











