Más de un centenar de pisos en alquiler de temporada estarán vacíos en verano en A Coruña
El precio de las viviendas disponibles solo durante el verano alcanza cifras de hasta 3.000 euros al mes

En un mercado cada vez más convulso, el alquiler de temporada frente al de larga estancia sigue ganando terreno. Si hace tan solo una semana y media esta modalidad representaba el 55% del total, el porcentaje, con el fin próximo de los contratos activos durante el curso escolar acechando, se ha elevado hasta el 57%.
De las 374 viviendas disponibles para alquilar en la plataforma inmobiliaria Idealista, 213 son de temporada. Muchos provienen del alquiler turístico, que, con la entrada en vigor de la normativa municipal, han visto en este tipo de arrendamiento una salida para salvaguardar sus ingresos. Pero en verano, muchos de ellos, estarán vacíos.
Una de las principales diferencias entre un piso de alquiler de temporada y una Vivienda de Uso Turístico (VUT) es el tiempo de contrato. El primero debe durar, como mínimo, un mes y un día, explican expertos consultados. Una VUT, por su parte, está disponible para estancias cortas.
Otra característica que los distingue es su uso: el alquiler de temporada está destinado a acoger estudiantes, trabajadores temporales o personas que necesitan alojamiento por motivos personales. La vivienda de uso turístico, como su nombre indica, tiene finalidad vacacional o recreativa y debe cumplir con los requisitos que marca la ley autonómica –tener licencia, registro y estándares de calidad– y, en el caso de A Coruña, con la normativa municipal, que limita las VUT a primeras plantas, bajos o edificios enteros.
La “regulación tan extrema”, explica el vicepresidente de la Asociación de Viviendas Turísticas de Galicia (Aviturga), Rafael Serrano, “ha llevado a los alquileres turísticos a convertirse en temporales, sobre todo debido a la aplicación de carácter retroactivo de la ley”. Lo que es ahora una “sobreoferta de alquiler de temporada”, se convertirá en verano en “muchas viviendas vacías”. Sin ir más lejos, echando un vistazo en Idealista, de los 213 anuncios de arrendamiento temporal, tan solo una treintena están disponibles para su alquiler en los meses fuertes de la temporada estival. El resto no tendrán nuevos ocupantes hasta septiembre.
Zona tensionada
Si bien la zona tensionada limita los precios del alquiler habitual, el arrendamiento temporal elude dicho tope, al no estar regulado por las mismas restricciones de incremento. Esto puede ser usado para lograr mayor rentabilidad en un mercado con una alta demanda y escasa oferta. De acuerdo con los anuncios disponibles, en Idealista hay hasta tres viviendas cuyo alquiler temporal cuesta 3.000 euros al mes. En los tres casos –uno en Juan Flórez, otro en la plaza de Pontevedra y otro en Someso– la estancia se limita a este verano.
Otros cuatro pisos suponen el desembolso de más de 2.000 euros al mes por el arrendamiento: un bajo interior en Os Mallos, un piso en la avenida de Buenos Aires y otros dos en Alfredo Vicenti y Adelaida Muro. Si el precio del alquiler se limita a una cifra inferior a los 1.000 euros, tan solo 90 de los 213 anuncios se ciñen a esta búsqueda.
Según un informe de Idealista, publicado este mes, la razón no es otra que la declaración de la zona tensionada. “Todos los mercados que se han declarado tensionados y están aplicando controles de precios han visto cómo la oferta de viviendas disponibles para alquiler permanente en el primer trimestre de este año sigue cayendo en comparación con la registrada en el mismo periodo de 2025”.
Así, la plataforma señala que A Coruña tiene a día de hoy un 33% menos de vivienda permanente que hace un año y un 188% más de oferta temporal, “el mayor incremento entre los grandes mercados considerados tensionados”. Le siguen Pamplona (78%), San Sebastián (67%), Vitoria (55%), Bilbao (41%), Lleida (20%) y Girona (13%).
No obstante, el Gobierno central pretende regular los alquileres de temporada para acabar con su “uso fraudulento y especulativo, que se está extendiendo cada vez más en las grandes ciudades”, algo que ya hizo Cataluña a finales de diciembre.













