Las 20 anécdotas que definen la marcha de A Coruña en los 80
Desde conciertos falsos de Chimo Bayo a un Joaquín Sabina convertido en un habitual: La Galería, Posavasos, Marengo y Pirámide dejaron un reguero de historias

La primicia de El Ideal Gallego del adiós definitivo de Pirámide y la llegada de Gadis al lugar donde miles de coruñeses bailaron y se besaron por primera vez, es también el cierre de una época, de una zona de marcha y de un modo de entender la noche. Y es que, conocida como arteria comercial y económica, además de una de las zonas más deseadas y cotizadas para vivir, Juan Flórez también era el sitio para estar durante la noche, donde concurrían las tribus urbanas, los diferentes barrios y la ‘gente guapa’ de A Coruña.
Era una alineación de establecimientos que se deben recitar todos juntos, porque la noche incluía generalmente la visita a cada uno de ellos: de izquierda a derecha, La Galería (la Superpapelería), Marengo (Art Sushi), Posavasos (Urbenorte) y Pirámide. Tres de ellos permitían una previa para disfrutar a tope de la discoteca hasta altas horas. Hace ya cuatro décadas de su época dorada, que incluso obligó a cortar la calle durante algunas épocas. Sus propietarios, gerentes y responsables dieron servicio durante cada fin de semana y a lo largo de casi una década a cientos, posiblemente miles, de personas. Ahora, Javier S.P. (La Galería), Alfredo Castro (Marengo), Serafín García ‘Chicho’ (Posavasos) y Emilio Ron (Pirámide) recuerdan las mejores anécdotas de un tiempo y una forma de entender la noche que no volverá.
Fueron tiempos tan especiales que, aún hoy en día, los clientes y los hosteleros siguen recordándolos.

Javier S.P. | Propietario de La Galería
1.- González Laxe con los guardaespaldas
Mínimo, traía dos guardaespaldas. Él se quedaba a la entrada y los guardaespaldas se iban al fondo a ligar. Paraban mucho todos y, si le hicieran algo, nadie se hubiera enterado. Al menos, los guardaespaldas
2.-La Compañía de María y los nuevos clientes
Las niñas de la Compañía hacen los Guateques en Fox Trot. Allí no se servía alcohol en ese horario, así que nosotros les pusimos una Coca Cola gratis, para que hicieran bulto y pareciera que teníamos más clientes. Al final, acabaron siendo habituales todas las semanas. Luego, hubo una época en la que las niñas venían a cambiarse el uniforme y ponerse la ropa para salir de fiesta
3.-Carlos Saavedra y Joaquín Sabina
Fueron cinco o seis veces que me lo presentó y, en la última de ellas, le dije: ‘Deja de presentarme a este tío, que es inaguantable’. Te miraba por encima del hombro, un tipo con muy poca gracia para ser andaluz.
4.-Manolo Calderetas, el camarero de todos
Los camareros eran dos Manolos. Calderetas era un tipo muy majo y muy legal. Estuvo la leche de años con nosotros allí, noche tras noche, en Pirámide, aunque, por desgracia, ya no está con nosotros. Hubo muchos camareros clásicos en esa época.
5.-Pinchar las luces en la cabina del dj
Se presentó el pinchadiscos que teníamos en Posavasos y se llamaba Julio Iglesias. Miguel Ríos se quedó con la boca abierta, y el propio Julio pidió que no lo vacilaran.
Serafín García ‘Chicho’ | Gerente de Posavasos
6.- Estar bailando en la pista con Boney M
Estaban actuando en el programa ‘Luar’ y los hospedaron en el hotel Finisterre. Coincidimos allá hasta el amanecer, bailando como si no hubiera mañana. Fue encantador.
7.- Miguel Ríos se quedó con un dj de Posavasos
Se presentó el pinchadiscos que teníamos en Posavasos y se llamaba Julio Iglesias. Miguel Ríos se quedó con la boca abierta, pero el propio Julio pidió que no lo vacilaran.
8.- Un portero no dejó entrar a Milli Vanilli
Les dijeron que no podían entrar por las pintas que llevaban: todos venían con botas altas y de negro. Fue cosa del portero, Chema ‘el Trípode’.
9.- Los clientes nos conocíamos todos
Alberto Rivadulla, el camarero, sabía lo que bebíamos cada uno y todos teníamos nuestra botella.
10.- Veinte largos años para una generación
Todo empezó a cambiar, pero puede decirse que es el sitio donde varias generaciones coincidimos y donde nos mantuvimos décadas de fiesta.
Alfredo Castro | Socio de Marengo entre 1987 y 1990
11.- Un ambiente heterogéneo
En los 80 y los 90 no había las diferencias de hoy en día, sino dos o tres públicos como máximo que podían concurrir en una ciudad como A Coruña. Era, sobre todo, transversal.
12.- El choque de trenes
El público de Chaston y Fox Trot eran totalmente diferentes, con tipologías totalmente distintas, y había bastantes choques. Eran extractos y capas totalmente distintos, pero lo mejor de todo es el ambiente sano y educado que había.
13.- El concierto de Los Limones
Los conciertos de Pirámide eran muy próximos y, cuando se celebraban este tipo de eventos, estábamos muy cerca el público y los artistas. El sentimiento no era el de otro tipo de salas.
14.- La ruta de Juan Flórez
Hablamos de 400 haciendo la previa entre Posavasos, La Galería y Marengo. También pasábamos por Finita For You. Era la zona de mayor concentración de copas de toda la ciudad.
15.- El desfile de moda a caballo
Hicimos un desfile de ropa con modelos a caballo entre Juan Flórez y la avenida de Arteixo. Tuvimos una gran repercusión mediática, porque la imagen de la gente a caballo era impresionante. La calle, durante los mejores años, era el centro de la ciudad y el sitio en el que todo el mundo quería estar. A veces, nos quedábamos hasta bien entradas las seis de la mañana.
Emilio Ron | Jefe de sala de Pirámide
16.- El no concierto de Chimo Bayo
Estaba en pleno apogeo la Ruta del Bakalao, y decidimos traerlo. Como era muy caro, tomamos la determinación de ahorrarnos la pasta y hacer el concierto sin Chimo Bayo. Contratamos a un cantante, lo colocamos, le pusimos una peluca, una visera e hicimos doble sesión. Por la tarde tuvimos a 800 personas, y la gente estaba alucinada. Pusimos cuatro de seguridad enormes. Pero iba tan colocado que empezó a cantar ‘P*ta Coruña’. En vez de “Chimo, Chimo” le empezaron a cantar “Timo, timo”. Lo querían liquidar.
17.- La sesión ‘On’
Pirámide tenía tres sesiones: la de noche, la de tarde, que se llamaba ‘Betty Blue’, y la de seminoche, que se llamaba ‘On’. Por las tardes, metíamos 1.000 personas de 17.00 a 22.00. Cerrábamos, metíamos cuatro personas de limpieza, y abríamos por la puerta de emergencia a las 22.30 para los universitarios. Éramos capaces de llenar la discoteca tres veces en la misma noche. Eran otros tiempos. Debemos tener en cuenta que, según el dinero o la importancia social que tuvieras, aparcabas más cerca o más lejos de la puerta. El adiós llegó cuando el Orzán empezó a crecer.
18.- La fiesta del agua
Metíamos en el medio de la pista una piscina de Toys R Us. Un día, echamos tanta agua que saltaron los enchufes y casi se electrocuta todo el mundo. Era otra épocas, con otras medidas.
19.- Fin de Año
Hacíamos noche, seminoche y afterhours. Una auténtica locura y creo que nunca se llegó a mejorar.
20.- El avión con travestis
Había ocho travestis que venían en un avión desde Valencia, y siempre llegaban a un afterhours. La verdad es que no venían en las mejores condiciones posibles.














