La carta de amor de David Perdomo a Los Rosales prende la mecha de las fiestas del barrio
El polifacético artista dio el pregón ante centenares de personas

Si invitas a David Perdomo a abrir tu fiesta, sabes que no va a ser al uso. Y que tampoco va a dejar indiferente a nadie. Los vecinos de Los Rosales apostaron por el polifacético artista para dar la bienvenida a las fiestas y, con su característica mala leche, reivindicó el barrio en oposición a la modernidad, las tendencias y cualquier atisbo de postureo. Lleva nueve años, y agradece lo que le ha aportado a uno de los precursores del ‘koruño’ como arma humorística.
Vaya por delante que, antes de la mecha que encendió las fiestas, los alumnos del Emilia Pardo Bazán realizaron varias actuaciones teatrales, mientras que los vecinos y su asociación leyeron la cartilla al Ayuntamiento con dos advertencias: que se aplique el estudio del transporte público y se empiece de una vez con la reforma del Camiño do Cura. Este último guante lo recogería también David Perdomo.
Tradicionalmente vinculado a Monte Alto, Perdomo dijo que no es habitual verle. Pero por lo que se intuye él sí se fija en los demás. “Los Rosales es el barrio donde los vecinos saben que te vas a separar antes que tú”, bromeó. “Este barrio nunca fue el más moderno, ni el más famoso, pero aquí seguimos. Lleva décadas demostrando que no hace falta hacer mucho ruido por existir, mientras otros compiten por ser Manhattan y Silicon Valley”, también señaló.
Con un discurso leído, apuntó también a los tiempos mejores que vivió el centro comercial, “si nos ponen un Mercadona ya es la hostia”, y preguntó cuántos de los presentes compran en Carrefour, al que señaló como faro.
Por otra parte, tuvo hasta casi cinco minutos para alabar el jardín de Obdulia y la altruista labor de su responsable.
Finalmente, el Perdomo más reivindicativo instó a la lucha vecinal. “Nos quieren cascar las torres de mierda, así que no voy a tener un mensaje diplomático y os insto a que vayamos todos los vecinos a tirarlas abajo”, dijo.














