Investigadores de la UDC podrían tener la clave para evitar futuras pandemias
El proyecto estudia los factores sociales, culturales y ecológicos que incrementan el riesgo de brotes

El reciente incidente sanitario en el buque de expedición Hondius, detectado en aguas canarias con portadores de hantavirus, encendió las alarmas sobre la fragilidad de la salud global. El caso del Hondius, un claro ejemplo de zoonosis –enfermedades que saltan de animales (en este caso, roedores) a humanos– pone de manifiesto una vez más la relevancia de impulsar investigaciones que permitan analizar los factores sociales y culturales de estos brotes y, así, prevenir futuras pandemias.
Bajo esta premisa nace ‘Emerxencia zoonótica a través de ecosistemas forestais degradados e restaurados’, un estudio donde personal experto en psicología y sociología de la Universidad de A Coruña bajo la dirección de la profesora Adina Dumitru realizan una investigación –junto a expertos de México, Costa Rica, Guatemala, Eslovenia o Eslovaquia– que consiste en descifrar como las decisiones de las personas y la cultura influye en la aparición de brotes.
“El proyecto lo que plantea es estudiar la relación entre cómo la degradación de ecosistemas en diferentes zonas, y la pérdida de biodiversidad, de qué manera eso se relaciona con la aparición de episodios de salto de virus a personas, de este tipo de enfermedades zoonóticas, y luego, que se vaya repartiendo, transmitiendo de persona a persona en lo que se conoce como epidemia”, explica Adina Dumitru. No obstante, según la profesora de la UDC, esa degradación ecosistémica no es el único factor que importa: “Es también muy importante cómo se comportan las personas, es decir, qué tipo de comportamientos llevan a que esas enfermedades”, dice.
Creencias culturales
Según el estudio sociológico que lidera la UDC, hay otro tipo de conductas asociadas en este sentido a la cultura que también puede fomentar la llegada de este tipo de enfermedades. “Estamos encontrando que hay zonas del mundo donde todavía se piensa que utilizar carne cruda o utilizar sangre de diferentes animales tiene propiedades buenas para la salud. Este tipo de creencias lo que hacen es llevar episodios donde la enfermedad se transmite y va saltando animales a personas”, comenta Dumitru.
Así, la pobreza y los bajos recursos también están directamente relacionados. De esta forma, en algunos sitios donde hay poca vacunación preventiva y los sistemas de salud son más débiles, ciertas prácticas pueden resultar negativas para prevenir enfermedades. “Hay comunidades donde, por culpa de factores más relacionados con la pobreza, tenemos diferentes aspectos que ocurren alrededor de la casa como guardar alimentos, agua estancada o restos que acaban atrayendo cierto tipo de animales, por ejemplo”, sentencia la profesora de la UDC.














