A Coruña vive la tercera jornada más calurosa en un mes de mayo desde que hay registros
La urbe alcanzó los 32 grados a las dos de la tarde, aunque las temperaturas se mantuvieron en 30 durante varias horas

La meteorología en A Coruña está empezando a colgarse más medallas que Michael Phelps o Usain Bolt. Y es que, como si de los Juegos Olímpicos se tratase, el clima en la ciudad parece cada cierto tiempo estar preparado para batir sus propias marcas. Desde hace poco más de un año, prácticamente cada mes registra nuevos récords de lluvia, pero también de tiempo seco y temperaturas notablemente altas. Algunas de estas máximas son las que sorprenden en meses que, si bien no corresponden a periodos invernales, sigue siendo relativamente raro –aunque cada vez menos– que se produzcan. Un ejemplo es lo que se está viviendo en mayo.
A apenas tres jornadas para que termine el mes, ya fueron varios los días en las que se superaron valores por encima de los 25 grados. Aunque no sería hasta hoy cuando se superaría la barrera de los 30 durante varias horas. Así al menos lo reflejó la estación del Observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), cuando sus termómetros ascendieron antes de las 14.00 horas a los 32 grados, la tercera máxima más alta en un mes de mayo desde que hay registros.

Esta nueva marca asciende al podio de las jornadas de mayo más cálidas tras superar los 30 grados registrados el día 1 de 1997 y el 29 de 2009, además de los 30,6 del día 13 de 1992. No obstante, y aunque le medalla de bronce no es moco de pavo, todavía mira de lejos los 33,5 registrados el 31 de 2019 y, sobre todo, los 34 del 11 de mayo de 1965. Todo ello en un mes que, si bien registró episodios más calurosos de lo normal, parece ser el único de 2026 que ha seguido las pautas de su estación.
Y es que, tras registrar un 2025 más cálido de lo normal –el segundo desde que hay registros–, un invierno especialmente húmedo –con 42 días consecutivos lloviendo– y los dos primeros meses de la primavera de nuevo secos, este quinto mes del año parece haber entrado como ‘agua de mayo’ a la meteorología coruñesa.
Así, mientras en marzo apenas se acumularon 39 litros de agua; y en abril, apenas 18, por los 88 que se suelen registrar de media en estas fechas, las precipitaciones en mayo van sobre lo previsto. Todo ello después de vivir dos tormentas más propias de castigo divino que de una alteración entre las temperaturas de la superficie y el aire. Y precisamente, así es la primavera, una época especialmente inestable en la que, como sucedió esta misma semana, pasar de rayos y truenos a cielos despejados y temperaturas agradables es el pan de cada día.
Doble escala de cruceros
Que se pueda adelantar la época de playa es siempre una buena noticia para los coruñeses. Pero también para los foráneos. Y es que, cuando los turistas hacen sus reservas tienen que arriesgarse a que el tiempo meteorológico pueda o no acompañarles. A veces llegan hasta A Coruña y se encuentran con lluvia, viento y niebla. A veces incluso tienen que resguardarse de los temporales en la ciudad. Sin embargo, los que arribaron este miércoles al puerto se encontraron con el mejor de los panoramas.
En esta ocasión, las plegarias parecen haber surgido efecto. Y en plena doble escala de cruceros en el puerto de la ciudad, una gran oportunidad para conocer la oferta de la ciudad más veraniega. Los que se bajaron del crucero ‘Arvia’, por ejemplo, decidieron aprovechar para conocer las playas de Riazor y el Orzán. Allí se pudo ver desde primeras horas de la mañana a un buen número de los más de 6.000 pasajeros que estuvieron en la ciudad antes de salir hacia Vigo.
No obstante, no fueron los únicos que pudieron disfrutar del sol y el calor coruñés, ya que varias horas más tarde, llegó otro crucero mucho más pequeño: el ‘Hanseatic Nature’, de Hapag Lloyd, un barco de lujo con 230 viajeros a bordo que llegó procedente de Leixoes y que se marchó a última hora de la tarde hacia las Islas Scilly, en el Reino Unido.
















