Una jornada de consejos en A Coruña sobre la menopausia: "El impacto laboral de la menopausia es todavía invisible"
La psicóloga Sofía Escariz impartirá la primera edición del programa Bienestar en Menopausia que se celebrará el sábado en la Fundación Paideia

Alrededor del 80% de las mujeres reconoce que los síntomas de la menopausia afectan negativamente a su calidad de vida y una de cada dos que estos síntomas influyen en su rendimiento laboral. Por ello, el manejo emocional de esta etapa es vital y ahí es donde pone el foco la primera edición del programa ‘Bienestar en Menopausia. Salud emocional femenina en un proceso de cambio’, que organiza MFL Psicología y Formación y que se celebrará este sábado de 10.00 a 14.30 horas en la Fundación Paideia. Impartida por la psicóloga Sofía Escariz, está dirigida principalmente a mujeres que deseen aprender estrategias para mejorar su bienestar.
¿La menopausia sigue siendo un tema tabú? ¿Por qué?
El cuerpo de la mujer ha sido un gran invisible en la narrativa social y médica. Ocurre en una etapa relacionada con el envejecimiento y ahí chocan varios mandatos culturales: la juventud como valor, la fertilidad como identidad, la productividad como la medida del éxito. Muchas mujeres han crecido sin referentes claros porque sus propias madres también lo vivieron en privado y con vergüenza, y han heredado en parte ese mismo silencio. Afortunadamente, esto está empezando a cambiar.
¿Han crecido las consultas en psicología relacionadas con la menopausia?
Sí, el aumento ha sido significativo sobre todo los últimos dos años. En una proporción muy significativa de mujeres entre 40 y 55 años, aunque no sea su motivo de consulta inicial, acaba apareciendo la menopausia y perimenopausia. Creo que también ha ayudado mucho que haya más información, menos miedo a pedir ayuda y también más conciencia de que la menopausia no solamente afecta al cuerpo.
¿Por qué la psicología ha sido la “gran olvidada” en el tratamiento de esta etapa?
Me encanta que me hagas esta pregunta. Durante muchos años, la menopausia se trató exclusivamente desde el cuerpo más físico: sofocos, cambios en el ciclo menstrual, cambios de peso, etc. Sin embargo, los cambios hormonales influyen directamente en el estado de ánimo, el sueño y la regulación emocional. Además, muchas mujeres sienten que dejan atrás una versión de sí mismas y aparecen duelos relacionados con la juventud, la fertilidad o incluso el rol de cuidadora que han sostenido durante años. Ignorar esta dimensión psicológica es un error porque deja al margen a una parte importantísima en esta etapa y que interfiere mucho en la calidad de vida de la mujer.
En consulta, ¿cuál es el sentimiento más común que expresan las mujeres cuando llegan a la perimenopausia?
Un sentimiento que aparece constantemente es el desconcierto, que muchas veces se resume en la frase “no me reconozco”. Muchas mujeres se sienten más irritables, sensibles, más aceleradas o dispersas. La culpa también aparece mucho por no poder sostener el mismo ritmo de siempre. Sin embargo, me parece importante aclarar que cada mujer experimenta esta etapa vital de una forma diferente. Depende mucho del momento vital en el que se encuentren, la red de apoyo de la que dispongan, sus rasgos de personalidad o estilo de afrontamiento.
“Las consultas relacionadas con esta etapa han aumentado sobre todo en los últimos dos años, aunque no sea el motivo inicial”
Además, hay mujeres cuya menopausia está inducida por procesos oncológicos, como cáncer de mama o ginecológico o por tratamientos asociados, y ahí el impacto emocional suele ser especialmente intenso porque se entremezclan muchos duelos de forma simultánea: la salud, el cuerpo, la fertilidad, la sensación de control, etc. Vemos también que en enfermedades crónicas como la fibromialgia, la diabetes o el dolor crónico pueden hacer que los síntomas tanto emocionales como físicos se vivan con mayor intensidad. Precisamente por esto, en la formación también abordaremos qué herramientas psicológicas pueden ayudar a acompañarlas mejor en estas situaciones.
¿Cómo se distingue un síntoma de ansiedad clínica de un desajuste
Hacer ese diagnóstico diferencial no es sencillo, porque la menopausia puede generar síntomas muy parecidos a la ansiedad: activación fisiológica, sensación de generar síntomas muy parecidos a la ansiedad: activación fisiológica, sensación de alerta constante, insomnio, dificultad para regular las emociones, etc. La clave está en hacer una buena evaluación que tenga en cuenta la historia previa, el momento vital en el que se encuentran, la intensidad de los síntomas y su impacto en la vida diaria. En algunos casos, incluso podemos derivar a la paciente para que haya valoración médica que nos ayude a comprender el contexto biológico en el que se encuentra.
¿Estamos medicalizando procesos que requieren, ante todo, herramientas de gestión emocional?
Es importante ver cada caso. Por supuesto que no todo el malestar necesita ser medicalizado. Muchas veces hacen falta herramientas emocionales y psicológicas, acompañamiento y mucha comprensión en el proceso. Sin embargo, hay situaciones donde el tratamiento farmacológico es necesario y útil, igual que el acompañamiento psicológico. Lo más adecuado suele ser un abordaje conjunto y coordinado para adaptarnos a las necesidades de cada mujer.
Muchas mujeres sienten que la menopausia es el "inicio del fin". ¿Cómo se afronta esto?
Primero, validando mucho esta sensación y reconociéndola como un duelo. Hay cambios reales en esta etapa y no todos son agradables. Hay que tener cuidado en no caer en los extremos: ni minimizar o romantizar esta etapa ni patologizarla. Encontrar este equilibrio dentro de la consulta es muy importante. Desde la psicología trabajamos mucho la identidad porque esta etapa suele remover roles muy consolidados: madre, cuidadora, profesional, pareja, etc. No se trata de negar el cambio, sino de integrarlo y darle un nuevo sentido. Ahí es clave el trabajo con los valores, la búsqueda del sentido y la resignificación de la propia trayectoria vital.
¿Qué problemas puede haber si no se afronta así?
Si no se acompaña bien, puede aumentar la ansiedad, el aislamiento social, los problemas de autoestima, una gran sensación de desbordamiento emocional o incluso derivar en cuadros depresivos. Muchas veces no es un único síntoma, sino una acumulación de malestar sostenido que acaba interfiriendo en la vida cotidiana de las mujeres, en sus relaciones personales y en la propia percepción de una misma. Precisamente por todo esto, en la formación presencial del 30 de mayo (y posteriormente online) trabajaremos de una forma muy práctica herramientas de regulación emocional y estrategias de acompañamiento psicológico para dotar a las participantes de recursos útiles aplicables y dinámicos que puedan incorporar en su día a día.
¿Se ignora el impacto laboral?
Sin duda el impacto laboral durante mucho tiempo ha sido invisible. Y todavía sigue siéndolo. Podríamos hablar de que existe un techo de cristal general que históricamente ha afectado a las mujeres en el ámbito laboral. No creo que la menopausia, por sí sola, frene una carrera profesional. Pero suele coincidir con una etapa de muchísima responsabilidad y carga tanto profesional como personal. Si una mujer tiene que atravesar este momento con síntomas como la fatiga, el insomnio, el agotamiento o la niebla mental, afecta inevitablemente a su bienestar. El problema radica en que las exigencias o ritmos del entorno laboral no se ajustan a esta situación y las empresas todavía están muy lejos de comprender o acompañar adecuadamente estos procesos.
¿Qué recomendaría a las mujeres en este proceso?
Empezar a escuchar más al cuerpo. Aunque últimamente escuchamos mucho la palabra autocuidado, la realidad es que a muchas mujeres les cuesta muchísimo llevarlo a la práctica. El autocuidado también pasa por aprender a poner límites, descansar sin culpa y pedir ayuda al entorno antes de llegar al agotamiento. Creo que es clave dejar de vivir la perimenopausia y la menopausia desde la autoexigencia y practicar más la autocompasión.















