A Coruña tuvo un hígado de Primera
Los principales templos blanquiazules vendieron entre 200 y 1.200 litros, solo en cerveza, durante la jornada del domingo, lo que en algunos casos multiplicó por diez lo de un día normal de partido

La jornada del domingo 24 de mayo, con prórroga hasta más allá del amanecer del lunes 25, no solo forma parte ya de la historia del Dépor, sino también de la hostelería y el ocio nocturno de una ciudad que volvió a batir récords y previsiones.
Se las prometían muy felices los establecimientos con el favor que, a la larga y por un día, les hizo Javier Tebas, presidente de LaLiga, con su negativa a la pantalla gigante en Riazor. Los bares que ofrecieron el fútbol dejaron un riego de entre 200 y 1.200 litros vendidos solamente en Estrella Galicia, botellas aparte. Por lo tanto, la otrora denominada ‘agua de A Grela’ fue la otra gran ganadora del domingo.
Riazor
Cálculos oficiales aparte, parece probable que los congregados en la zona de Riazor pudiesen llenar una grada del estadio. Solamente con el público del interior y las terrazas. La imagen de la Creedence Rock Bar es para el recuerdo, al igual que la caja. “El resumen es una palabra: locura. Damos las gracias a todos los que vinieron y entendieron que aquello era para tener calma, porque no hubo un solo incidente y fue increíble”, explica. Solamente en cerveza, la propiedad estima que se vendieron unos 1.200 litros.
El volumen de trabajo también desbordó al Bar Acople, donde se estrenaba la nueva propiedad en un gran evento. A las 02.30 horas, después de 12 abierto, tuvo que decir basta. Las neveras se habían vaciado y los hielos y la mezcla de los cubatas habían volado.
Centro y Cuatro Caminos
Por su parte, la propiedad de Marty María Pita y Caffeto de Cuatro Caminos ya se había hecho una idea gracias a la gran cantidad de reservas. En la plaza del palacio municipal, solo en cerveza, se fueron 150 litros. “Y eso que se vació para seguir la fiesta en Cuatro Caminos y Riazor”, matiza David Jaén. “En el Caffeto, en menos de 2 horas, fueron otros 150 litros de cerveza”, agrega un ‘recién llegado’ a la fiesta del fútbol.
También en el centro, el Showroom fue otro de los epicentros de la felicidad. “Le dimos la vuelta al marcador: facturamos cuatro veces más que un domingo normal y la gente se volvió loca de entusiasmo. Vendimos unos 300 litros de cerveza. Pero es que salieron muchísimas copas cuando la gente se volvió loca”, dice el empresario Óscar Cambón.
Igualmente a cero se quedaron, como era de esperar, las despensa y las tapas del Penique, en la cuesta de la Unión. “Me quedé literalmente sin cerveza, y eso que tenía las neveras llenas. Acabé con todos, y el lunes no pudimos abrir por falta de existencias. La facturación estuvo 10 veces mejor que un día normal, y el triple que un viernes”, asevera Charli Estévez, su dueño.
Menos habitual en la proyección del balompié son el matrimonio que forman Tortoni y Auria donde su dueño, Emilio Ron, apostó por una pantalla gigantesca en la terraza. Además, también hubo un dj animando. “Facturamos un 200 por ciento más que un día fuerte, sobre todo por la alegría. Aproximadamente, fueron 200 litros solamente en cerveza, por lo que la gran ganadora del domingo, además del Dépor y su afición, fue Estrella Galicia”, sentencia.
Arriesgado
Si bien no es tradicionalmente un espacio para el fútbol, Bellini Rooftop congregó a cientos de personas, en una maratoniana jornada, que empezó con sesión vermú y churrascada, y que acabó ya entrada la madrugada. Pero lo realmente admirable es cómo la propiedad apostó decididamente por el Dépor, con un desembolso previo que no era fácil de asumir: el alquiler de una pantalla gigante de 1.400 euros. Finalmente, quedó amortizada de sobra con lo que dejaron los clientes en caja. “Lo rompimos. Hubo una inversión importante, tanto para la pantalla como para el personal extra, pero ambientazo y buen comportamiento”, destaca la propiedad. El despacho, solamente de cerveza, se sitúa en unos 800 litros.
Por otra parte, también estaba anunciada una sorpresa en el descanso, que finalmente resultó ser la actuación de Jesús Suárez, con DJ Emilio Ponte, y su himno oficioso del Dépor. También se lo pasó en grande la gaiteira Susana Seivane.
Fue solamente una pequeña muestra de cómo A Coruña chorreó ilusión y brindó hasta la saciedad. Otros templos, como La Cervecería de Cuatro Caminos o el Chaflán, estuvieron desbordados todo el día y aún están en pleno recuento.
















