Jordi Sánchez, de OBK | “Lo mío es un juego personal que no se parece a otras bandas”
El artista celebra 35 años sobre los escenarios con un concierto esta noche (20.30 horas) en el teatro Colón, por la gira ‘Vértigo Tour’

Más de 30 años de carrera musical, casi 35, dan para mucho. Son los que celebra Jordi Sánchez con su proyecto OBK, en una gira, ‘Vértigo Tour’, con la que el artista presenta el disco de mismo nombre esta noche (20.30 horas) en el teatro Colón.
¿Qué puede esperar el público?
Es una celebración, sobre todo. Daremos lo mejor de nosotros para hacer un repaso a mis 35 años de carrera, presentando las canciones nuevas de ‘Vértigo’. Me gusta decir que no quiero que sean conciertos, sino fiestas.
Regresa a componer canciones tras más de diez años. ¿Sentía que había cosas nuevas que contar?
La vida te va llevando. La palabra ‘fluir’ está muy gastada, pero para mí no hay mejor manera de hacer las cosas que ir fluyendo y hacer las cosas de una manera natural, no forzada. Estaba saciado, pero hubo un momento de mi vida en que han pasado cosas a mi alrededor, y que trabajar con mi hijo y conocer a nuevas personas que me han aportado muchísimo, han hecho que las cosas sucedan y cobren vida. Ha sido poco a poco, con mucha honestidad, porque si no tengo nada que decir no siento que tenga que hacer canciones y compartirlas.
‘Vértigo’ suena a una declaración de intenciones, a cómo vivimos en la actualidad.
Puede ser. Aunque el vértigo también puede nacer de una ilusión. Creo que es una palabra que define bien mi historia. Miro atrás y pienso ‘madre mía, treinta años ya, si parece que fue ayer cuando empecé’, y me gusta pensar eso porque me siento igual que entonces, con la misma ilusión. Aún tengo ganas de enseñar lo que hago, y me gusta, me mantiene joven, que es una de las buenas cosas de ser creador.
Como gran novedad, ha trabajado con su hijo en el disco.
Él compone y canta mil veces mejor que yo. Es lo que diría cualquier padre, pero realmente me gusta mucho lo que hace. En casa o en el estudio, cuando veía lo que hacía de pequeño, ya tenía claro que algún día trabajaríamos juntos, pero es como con las canciones, tiene que ser cuando sientas que va a valer la pena. Ha superado todas nuestras expectativas, ha sido muy bonito y mágico. Este disco me va a marcar para siempre por haberlo hecho con él.
¿Es un álbum muy diferente a los anteriores?
Sí y no. El ADN de OBK está en cada una de las notas y las palabras, me reconozco mucho en ‘Vértigo’. Pero sí que es verdad que hay una experiencia y un cuidado por los detalles que vas ganando con el tiempo, y que trabajar con personas con las que no lo habías hecho te da un sonido nuevo y amplitud de miras. Aunque la esencia está ahí, no quiero hacer experimentos que no me llenen. Lo mío es un juego personal que no se parece nada a otras bandas, y eso me hace sentir orgulloso.
En la ola de nostalgia por los 90 que vivimos, ¿el electro-pop también está renaciendo?
Es que la electrónica está en todo ya. El último disco de Aitana por ejemplo es puro pop electrónico. La música se basa en la emoción, y quien llega y emociona lo hace independientemente del género. Sí que es verdad que ahora la electrónica no tiene ese aspecto peyorativo que tenía cuando yo empecé, cuando era vista como una rara avis.
¿Qué recuerdos guarda de A Coruña? ¿Le gusta? Ha hecho conciertos grandes aquí.
Sí, sí, en los 2000 hicimos muchos y con el ‘Babylon Tour’ (2003) tuvimos un concierto espectacular, a rebosar de gente. Tengo esa noche grabada en mi mente. Eso, y que siempre que voy como mucho pulpo (ríe). Soy así, sencillo, si voy como y ceno pulpo porque me encanta.













