Los altercados graves entre indigentes con arma blanca se repiten en las zonas que frecuentan

El nuevo incidente que se vivió en la calle Educación pone el foco de nuevo en la violencia que se vive en el colectivo sintecho, un problema, el de la inseguridad, que ha sido denunciado por la Cocina Económica, una entidad que atiende a estas personas, en más de una ocasión. El martes, un hombre apuñaló a otro en la calle Educación, en Labañou, causándole una fuerte hemorragia, aunque su vida no corre peligro. Los dos son usuarios de Padre Rubinos y suelen rondar en los espacios públicos de la zona, como muchos otros.
El de esta semana no es un hecho inédito: en enero otra pelea entre sujetos en riesgo de exclusión social también se saldó con un herido. El agresor, que se desplazaba en silla de ruedas, fue detenido por la Policía Local, a pesar de que insistía en que el herido se había apuñalado a sí mismo. Sin embargo, la herida era muy leve, y acudió por sus propios medios a un centro hospitalario. El caso más grave ocurrió en diciembre: un hombre de 46 años apuñaló a otro, un senegalés de tan solo 20, en una disputa por un lugar donde dormir en el parque de Santa Margarita.
A menudo, los sintecho no denuncian a las autoridades las agresiones que se dan entre ellos
Habría que remontarse a 2018 para encontrar un caso tan grave: en enero de ese año, uno de los usuarios de Padre Rubinos apuñaló a otro en el pecho dentro de las instalaciones. En este caso, ni siquiera hubo una pelea. El asesino, un vasco de casi 50 años, apuñaló a su víctima cuando esta le pregunto “¿qué tal?”. Acababa de salir de una entrevista infructuosa con una trabajadora social y estaba furioso, así que lo pagó con el primero que le dirigió la palabra. Es decir, que los casos graves son muy escasos y separados entre sí, aunque las peleas son algo relativamente habitual entre personas que a menudo sufren trastornos de algún tipo o adicciones, y que suelen concentrarse en algunos grupos, y es aquí donde surgen disputas.
“Es casi una cuestión de lógica matemática. Cuanta más gente haya durmiendo en la ciudad, más probabilidades hay de que surjan conflictos”, apuntaba ya en enero Pablo López, trabajador social de la Cocina Económica. Y por supuesto, “el porcentaje de personas que no tiene un alojamiento estable y normalizado es cada vez mayor”, añade.
El caso es que las agresiones se dan siempre dentro del colectivo, a veces por problemas triviales como que uno ocupa el lugar, por deudas o por cualquier otra causa. Los sintecho tienden a concentrarse en algunos lugares como la calle Socorro, donde se encuentra la Cocina Económica, Padre Rubinos o el Centro de Baja Exigencia de Labañou. Rara vez estos incidentes salen a la luz, porque los indigentes no se denuncian entre ellos, de manera que no se contabilizan en las estadísticas oficiales de riñas y altercados.















