La Policía devolvió los bombos confiscados a los Riazor Blues tras retirar toda la simbología
El grupo ultra habla de "caza de bruxas"

Para muchos aficionados, los Riazor Blues son el alma del estadio, los que más y con más fuerza animan al Deportivo. Para la Comisión Antiviolencia en el Deporte, son un problema para el orden público. Por eso figuran como un grupo prohibido.
Esa esa la razón de que la Policía Nacional, en el encuentro del pasado domingo, confiscara dos bombos a los Blues, porque los instrumentos de percusión lucían pegatinas con su simbología, y esta no está permitida en el estadio. Es cierto que normalmente las autoridades hacen la vista gorda, pero el domingo no fue así.
Por otro lado, hay que decir que en cuanto les quitaron las pegatinas, les devolvieron los bombos, según comentan testigos presenciales, de manera que ni el estadio ni el equipo blanquiazul los echó de menos durante mucho tiempo.
Respuesta
Sin embargo, esto ha contribuido a atizar la polémica, sobre todo después de que la alcaldesa, Inés Rey, elevara una queja a la Subdelegación del Gobierno. En las redes sociales, los Riazor Blues califican la actuación policial de "caza de bruxas presumiblemente orquestada para unha parte concreta da afección".
Los Blues también reprochan a las autoridades los exámenes de alcoholemia (realizados en colaboración con la Policía Local): "Descoñecemos precedentes deste estilo no Estado español, con controis preparados con antelación e este nivel de premeditación. Un argumento mais para reforzar a idea de que sufrimos unha persección inxustificada e totalmente desproporcionada".













