
Mientras que cada vez hay más árboles en A Coruña, el metro cuadrado de zona verde por habitante ha caído, quizá porque la población no ha dejado de aumentar. El pico llegó en 2022, con 12,69 metros cuadrados por residente, y el último dato disponible, correspondiente al año pasado, fue de 12,36. El Ayuntamiento espera que las nuevas zonas verdes que se crearán en San Pedro de Visma o Monte Mero harán despegar las cifras. Mientras tanto, trata de desarrollar parques en el casco urbano consolidado como en Monte Alto o en el Agra do Orzán, que se han convertido en terreno abonado para la cizaña.
Por ejemplo, en el caso de Monte Alto, el pequeño parque del Vigía se ha demorado varios años, pero por fin se ha licitado. Sin embargo, el PP ha llegado a poner en cuestión su viabilidad dado el estado de las finanzas municipales, dado que el Gobierno local ha incumplido la regla del gasto el año pasado, lo que limita su capacidad para endeudarse. Como parte del costo del parque del Vigía se iba a cubrir con un crédito, la oposición se ha permitido dudarlo.
El concejal de Planificación Estratégica y Hacienda, José Manuel Lage, aseguró la semana pasada que se licitará, y que las obras comenzarán antes de que acabe el año lo que será una prueba, según él, de que el PP miente sobre las finanzas municipales, aunque exista un informe del interventor municipal que señale numerosos problemas.
Apertura provisional
También numerosos han sido los problemas que se ha topado el Gobierno local para aprobar el desarrollo del parque del Agra, que convertirá el terreno alrededor del Observatorio de Aemet en una nueva zona verde, la primera con la que contará el barrio más densamente poblado de la ciudad. La propia alcaldesa, Inés Rey, inauguró parte de la zona verde en marzo, que luego se supo estaría ocupada en un 40% por dos edificios.
Cuando trató de llevar a pleno ese plan, Rey tuvo que echarse atrás en el último momento ante la falta de apoyo de la oposición, que precisa porque gobierna en minoría. Tras reunirse con los vecinos, retiró uno de los edificios más problemáticos, pero los residentes siguen sin estar contentos porque el parque es más pequeño de lo que esperaban. Sin embargo, consiguió cerrar un pacto con el BNG y aprobar el necesario cambio en el PGOM en el pleno de la semana pasada, de manera que parece que el proyecto saldrá adelante.













