Los pasajeros del crucero que fue confinado en Francia por un brote de gastroenteritis desembarcan en A Coruña
Numerosos de los 1.700 viajeros a bordo del 'Ambition' pudieron bajar a tierra poco después de las once y media de la mañana

El barco que fue confinado esta semana en el puerto de Burdeos debido a un brote de gastroenteritis llegó este sábado sobre las nueve y media de la mañana a la dársena de A Coruña. Tras varias horas de espera, los pasajeros recibieron permiso para desembarcar y visitar A Coruña o participar en tours guiados en otras ciudades. Entre el alivio por poder volver a poner los pies en la tierra tras el desembarco frustrado en Burdeos y el agobio por verse sometidos a la presión mediática -incrementada por el brote de hantavirus que ha dejado varios muertos en un barco que desembarcó a todo el pasaje en las Canarias para su cuarentena-, muchos de los pasajeros se fueron desperdigando por A Coruña poco después de las once y media de la mañana, mientras otros iban tomando sus asientos en autobuses con visitas turísticas organizadas a lugares como Betanzos, Santiago o Ferrol, precisamente la ciudad en la que deberían haber atracado, pero que finalmente cedió su lugar al puerto herculino.

Y es que 'Ambition', con unos 1.700 pasajeros a bordo, tenía previsto hacer su escala en Ferrol antes de seguir hacia Gijón a última hora de la tarde de este sábado, pero finalmente paró en el puerto coruñés. "Everything is ok" (todo está bien), fue la frase más repetida entre los viajeros que salían del trasatlántico hacia sus autobuses o hacia La Marina coruñesa, primer punto de encuentro de cualquier crucerista que llegue a la ciudad.
Todos ellos también quisieron destacar que la vida a bordo del barco es tranquila y que no tienen contacto con la veintena de viajeros que, en la actualidad, están enfermos de gastroenteritis por un brote de norovirus. De ahí que muchos se sintiesen también abrumados por la atención mediática despertada por su escala en A Coruña.
Algunos también mostraban su alivio tras poder por fin bajar a tierra firme después de no poder desembarcar en Burdeos, donde las autoridades sanitarias francesas confinaron a todo el pasaje ante el brote de gastroenteritis detectado. "No habíamos bajado desde Brest", reconocían dos mujeres, que habían iniciado el crucero en Belfast y habían pasado también por Liverpool antes de llegar a las costas galas.

Sin embargo, también hubo para quien la llegada del crucero a la ciudad supuso una grata sorpresa. "Ya habíamos estado aquí antes, así que es una alegría y una sorpresa volver", comentaba un matrimonio mientras encaraba el pasillo entre Palexco y el centro comercial Los Cantones para afanarse en aprovechar el tiempo de turismo en A Coruña.
Había incluso algunos que agradecieron la espera, ya que si el atraque en el muelle de Trasatlánticos se produjo en medio de una molesta llovizna, con el paso de las horas fue escampando y para cuando pudieron bajar la escalerilla del barco incluso había algún atisbo de sol.
Todos salieron del barco con una gran alegría y de forma bastante 'numerosa'. Y es que, habitualmente, este tipo de cruceros dejan ver en A Coruña una salida escalonada de los pasajeros. También es cierto que suele darse esta situación mucho más temprano, ya que pese a que el barco llegó a las nueve y media de la mañana, los viajeros tuvieron que armarse de paciencia durante unas dos horas hasta recibir el visto bueno para poder bajar del trasatlántico.
Una vez atracó, los servicios de Sanidad Exterior accedieron sobre las diez y cuarto al buque para su inspección rutinaria y análisis de situación, con el fin de determinar la autorización para el desembarque del pasaje, siguiendo los protocolos de seguridad y salud pública establecidos.

Pasajeros a bordo del barco permanecieron atentos a las maniobras de atraque, mientras en el puerto iba aumentando la expectación de medios de comunicación y fuerzas seguridad. Durante el tiempo en el que Sanidad Exterior estuvo investigando el barco, muchos de ellos se asomaron a las distintas cubiertas, observando con curiosidad la propia afluencia de periodistas y cámaras de televisión en el muelle.

Fueron cuatro las personas del equipo de Sanidad Exterior que subieron al 'Ambition' para comprobar la situación en el brote y decidir si se permitía el desembarque. Los cuatro representantes llegaban con normalidad, sin ningún tipo de equipamiento sanitario extra, ni siquiera con mascarillas, elementos con los que sí se pudo ver a varios ocupantes del crucero y también entre trabajadores del puerto coruñés y de sus servicios auxiliares.


Fueron varios mensajes de tranquilidad los que se pudieron escuchar durante toda la mañana a través de la megafonía del barco. En ellos instaban a los pasajeros a mantener la calma y esperar pacientemente en sus camarotes o en las estancias de ocio y servicios mientras se recibía el veredicto de Sanidad Exterior.
Desde la Delegación del Gobierno informaron de que los servicios de Sanidad Exterior inspeccionaron el crucero y analizaron la situación tanto de los viajeros como de la tripulación, para autorizar el desembarque al "confirmar que se cumplen las condiciones de seguridad y salud pública correspondientes".
"En estos momentos, 21 personas con gastroenteritis común permanecen aisladas a bordo siguiendo los protocolos sanitarios establecidos", explicaron fuentes gubernamentales, que también confirmaron que el buque partirá hacia Gijón esta tarde-noche de sábado para llegar allí el domingo por la mañana y continuar posteriormente su ruta hacia Bilbao.












