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A Coruña

La tasca de A Coruña que cuelga las cuncas y se pasa a la coctelería de autor

El clásico de la calle Mantelería reabre el viernes sus puertas de una manera refinada, una atmósfera intimista y la voluntad de atraer a los adolescentes de comienzos de siglo

Romina Rodrigues y Simona Évola, responsables de la coctelería y camareras de la nueva Casiña, posan para El Ideal Gallego en el remozado local de la calle Mantelería
Romina Rodrigues y Simona Évola, responsables de la coctelería y camareras de la nueva Casiña, posan para El Ideal Gallego en el remozado local de la calle Mantelería
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La electrizante reinvención y la buena salud de la que goza la hostelería de A Coruña provoca una dinámica de aperturas, reformas y propuestas vanguardistas que a veces lleva a su público objetivo a ser incapaz de abarcarlas o disfrutarlas como la experiencia en cuestión demanda. Sin embargo, hay aperturas y aperturas, y la de este viernes en el número 5 de la calle Mantelería es todo un llamamiento a la nostalgia y a los primeros pasos en la noche de varias generaciones. Decir A Casiña supone todo un viaje para los que a comienzos de siglo tenían hora de llegada a casa y que, hasta hace no demasiado, seguían mezclándose con los adolescentes, en todo un ejercicio de renuncia a la resignación.

El cambio de tercio, enfoque y público objetivo será más que notable desde esta noche, cuando la nueva A Casiña reabra sus puertas, convertida en una coctelería de autor, local de primera copa. Solamente habrá dos cosas reconocibles: el nombre y la estructura interior del coqueto espacio del centro. El resto ha sido objeto de una profunda reforma, de la que se ha hecho cargo Enoa Studio. Se trata de la segunda colaboración de la propiedad con la diseñadora Andressa Amado, quien ya convirtió La Intrusa de Torreiro en La Tóxica. Su propietario, Javier García, explica así en qué consistirá la nueva vida del local: “La idea es que pasemos a un nuevo tipo de público, el de los 30 o 35 años en adelante, y los clientes disfruten de un espacio en el que estar sentado antes o después de cenar”.

Andressa Amado, en A Casiña
Andressa Amado, diseñadora del interior de A Casiña

Han sido varios los frentes que ha tenido que pulir el también propietario de El Ama y La Tóxica para hacer su proyecto realidad. En primer lugar, el concepto visual. La nueva A Casiña es predominantemente negra, elegante y oscura. Las velas y la iluminación baja crean una atmósfera perfecta para el trago reposado. Y es ahí donde entra la segunda parte de la ecuación: la carta. Habrá un total de 18 cócteles, la mitad de ellos de autor, a un precio medio de nueve euros. Por supuesto, estarán los clásicos, pero también los que saldrán del buen hacer de Simona Évola, una reconocida profesional del sector. Recomienda el ‘Velvet Margarita’, en el que la diferencia la marcará el tequila 818, aderezado con lima y un toque de canela. “Vamos a trabajar mucho con las marcas, y ahí serán importantes el 818 en tequila y el ron Barceló Imperial”, subraya la propiedad.

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Es así como las cuncas de viño que durante años colgaron de la paredes de A Casiña darán paso a toda una formación de botellería premium, que de todos modos se mantendrá en precios asequibles para el cliente: un euro más respecto a los ocho de media que costará la copa estándar. No ha sido una decisión fácil borrar todo ese pasado, pero es así cómo García decidió que un templo generacional debía sobrevivir. “Cuando lo abrí, quería mantener la línea de trabajo de siempre, pero este es mi toque personal”, indica el hostelero, quien en 2023 tomó el relevo del añorado José Manuel Varela.

Exterior de A Casiña
Exterior de A Casiña
German Barreiros

El cambio de rumbo de A Casiña lo adelantó El Ideal Gallego el pasado mes de febrero, aunque lleva meses gestándose. El tiempo necesario para un giro tan radical, pero también tremendamente medido. El margen suficiente para generar deseo en una generación de clientes que se mueven por impulsos nostálgicos en muchos casos, pero que ahora también demandan algo más. También habrá espacio para las chupiterías que tanto abundaban a comienzos de siglo, y que han ido desapareciendo poco a poco.

El primer pase será a partir de las 21.30 horas del viernes. Ahí entrarán un total de 60 invitados bajo estricta convocatoria previa. Será desde las 23.30 horas cuando el espacio ofrezca todo su potencial al público general. Una vez iniciado el nuevo camino, A Casiña abrirá los jueves, viernes y sábados, entre las 21.00 y las 03.00 horas. “Se acabó la copa de batalla, solamente habrá vasos de balón en la nueva A Casiña”, advierte el dueño. 

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