Los coruñeses usarán una aplicación en el móvil para depositar la basura
El objetivo es controlar mejor la separación en origen y reducir las tasas a quienes son más responsables

En teoría, el progreso tiene como objetivo mejorar las condiciones de vida, pero también puede complicar tareas rutinarias. Por ejemplo, algo tan mundano como bajar un momento a la calle a tirar la basura pronto ya no será posible si el vecino no se ha descargado la aplicación municipal en el móvil. Solo de esta manera, el contenedor, que estará cerrado, se abrirá electrónicamente para poder introducir la bolsa de desperdicios.
El Ayuntamiento ha encargado a Telefónica modificar la app Coruña, la aplicación municipal, de manera que pueda abrir los contenedores. El objetivo es aplicar el principio de que quien contamina, paga. La normativa actual obliga a que el coste del reciclaje repercuta directamente en el bolsillo del ciudadano, sin subvenciones de por medio, como una forma de obligar al público a tomarse en serio la separación de residuos.
La separación en origen es muy importante para conseguir reciclar tanto orgánicos como inorgánicos. Mientras que el cristal y el cartón tienen un alto porcentaje de éxito, otros no tanto. Por ejemplo, la planta de Nostián nunca ha podido producir compost (abono) de calidad porque su fracción orgánica contiene demasiados contaminantes, como metales pesados.
El uso de la aplicación permitirá determinar quiénes de los coruñeses cumplen con su deber cívico de separar la basura. Esto ocurre en toda Europa pero, dependiendo del municipio, se lo toman más o menos en serio. Por ejemplo, en Lalín se emplea una simple llave, lo que no permite llevar una cuenta de los usos, mientras que en municipios del área herculina se ha ensayado el uso de una tarjeta. En otras ciudades de Europa van más allá e incluso tienen pegatinas con un QR o un código de barras que se adhieren a la bolsa, de manera que se pueda saber exactamente a quién pertenece.
El sistema coruñés, por el momento, no irá tan lejos, pero una vez la app Coruña permita abrir los contenedores, será posible identificar con cierta precisión (una calle, una manzana, e incluso una comunidad, dependiendo de dónde se encuentre ubicado el cubo de basura) quién está reciclando y quién no. Y, por tanto, reducir o incrementar la tasa de basura que debe pagar. El primer efecto, por tanto, es disuasorio.
A Coruña lleva muchos años separando la basura en origen, tal y como demanda la normativa europea, pero los cambios que se están produciendo últimamente se deben a que seguía su propio modelo, orgánico-inorgánico, y no el de cinco contenedores. Por supuesto, no solo se trata de tecnología. Es necesaria una fuerte campaña de concienciación para animar a la gente a participar. Cuando se inauguró la planta de Nostián, entonces pionera en España, el alcalde, Francisco Vázquez, lanzó una campaña intensiva que consiguió que A Coruña alcanzara los mejores niveles de reciclaje de toda Galicia. Sin embargo, con el paso de los años y la progresiva decadencia de Nostián, la situación se ha ido degradando.
Licitación a punto
No hay que olvidar que la actual concesión finalizó en diciembre de 2019, de manera que la ciudad lleva más de seis años sin un contrato en regla, dado que el Ayuntamiento ha sido incapaz de licitar el nuevo contrato. En todo ese tiempo, Albada, la empresa concesionaria, ha operado de forma irregular para mantener un servicio esencial, pero no se han efectuado las inversiones necesarias para mantener actualizado el servicio.
Tras muchos amagos y anuncios, el portavoz del Gobierno local y concejal de Panificación Estratégica, José Manuel Lage, anunció el 22 del pasado mes de abril que el contrato estaba, por fin, listo para su licitación. Lo hizo después de retirarlo una vez más para incorporar las alegaciones de las empresas de reciclaje de basura, que exigían unos precios más acordes al mercado. De esta manera, el Gobierno local evitó que el contrato quedara desierto, lo que habría supuesto un nuevo retraso.
Desde 2023
En 2023, el Gobierno local presentó esta aplicación, que costó nada menos que tres años de trabajo desarrollar y que tenía como objetivo unificar los servicios que ofrece el Ayuntamiento (BiciCoruña), préstamo de bibliotecas, la información y la propaganda. Y, por supuesto, sirve para el pago de multas e impuestos y pedir cita previa.
Cuando presentó la aplicación, Lage aseguraba que situaría a A Coruña “na primeira división das cidades europeas”. En esa línea, la de la convergencia con Europa, es en la que hay que entender esta medida, para la que todavía no hay fecha de implantación anunciada. Ni aviso en el móvil.












