El Ayuntamiento lanza otra campaña para proteger las palmeras de Méndez Núñez
Suman 70 ejemplares amenazados por el picudo rojo, un escarabajo asiático muy dañino

El Ayuntamiento lleva años embarcado en una guerra desesperada por salvar el último palmeral de Galicia: el de Méndez Núñez. El resto ha sido devorado lentamente por el picudo rojo, un escarabajo asiático. Mañana comienza una nueva campaña de tres días para regar con productos químicos la corteza de los 70 ejemplares que se levantan en este céntrico jardín. La concejala de Medio Ambiente, Noemí Díaz, declaró que “son un símbolo desta cidade e é responsabilidade do Concello por todos os medios para preservalos e coidalos”.
También están previstas intervenciones en el callejón de la Estacada, el jardín del cementerio de San Amaro, Adormideras y la zona portuaria. Es decir, las más representativas. Desde que hizo su aparición este insecto en A Coruña, han ido desapareciendo los ejemplares ubicados en terrenos privados, dado que su tratamiento es muy caro. Solo la administración pública puede permitirse el gasto constante que supone un tratamiento preventivo.
Los técnicos van a emplear dos productos: uno con el que se “duchará” la parte superior de la palmera, Deltametrín, y otro insecticida que se introducirá dentro de la corteza para tratar de matar las larvas del escarabajo, Acetamiprid. Estos tratamientos se van a repetir en julio, septiembre y noviembre. Expertos como el vicepresidente de Grupo Hábitat, Santi Vázquez, reconocen el esfuerzo municipal por mantener a raya una plaga que, recalcó, ha llegado para quedarse: “En el momento en el que baje los brazos, se acabó, porque el picudo pone 200 larvas en cada puesta, y cada vez hay menos palmeras que comer”.
Carlos Franco, ingeniero forestal, explica que es necesario inmunizar las copas de las palmeras porque es la vía de entrada del escarabajo. Hay que decir que ya hay algún ejemplar en Méndez Núñez, frente a la cafetería Copacabana, que presenta síntomas de estar infestado por el picudo, pero el Ayuntamiento todavía no ha anunciado su tala. “Lo está haciendo bien, y la prueba es que ahí está el palmeral”, apunta Franco.

Hay que señalar que el pronóstico, a largo plazo, no es halagüeño. En toda España han desaparecido los grandes palmerales que se habían plantando con ejemplares provenientes de Egipto. Uno de los últimos que queda es el de Elche, donde también el Ayuntamiento está dando la batalla. Franco señala que “cuanto más se trabaje en ellas, más tiempo van a aguantar, y quizá se encuentre una solución, porque la ciencia avanza. De momento, meten mucho trabajo y dinero”.
Pero no se trata solo de la palmera: hay otras amenazas a los árboles de la ciudad, como los hongos de la grafiosis que están destruyendo los olmos del jardín de San Carlos, Concepción Arenal, avenida de Ramón y Cajal, Campo de Marte o plaza de Bárbara. Este hongo, que trasmite el mordisco de otro insecto, la galeruca, estrangula lentamente al olmo, que es un árbol de crecimiento lento, impidiendo el flujo de savia desde las raíces a las ramas. La grafiosis es la responsable de la eliminación de muchos olmos. En A Coruña, el Ayuntamiento ha sustituido los ejemplares centenarios del jardín de San Carlos que han sucumbido por otros de una variedad más resistente.
| 900 palmeras adornaban los terrenos públicos de la ciudad hace diez años, pero su número se reduce a razón de casi un 2% cada año |
| 80 ejemplares de diferentes especies comenzó a plantar el Ayuntamiento con motivo del Día del Árbol, que fue el 23 de abril |
| 8 magnolios plantó el Ayuntamiento en Santa Lucía en sustitución de las palmeras devoradas por el picudo, para evitar que la plaga siga avanzando |
Lucha biológica
Otros parásitos se ceban en muchas especies, como moreras o tilos de Cuatro Caminos, A Gaiteira y Méndez Núñez, también precisan tratamiento. O los pinos de Santa Margarita, donde anida la oruga procesionaria, que es autóctona, pero que siente predilección por el pino de Monterrey que sombrea lugares como el parque de Santa Margarita.
No en todos los casos se van a usar insecticidas para luchar contra las plagas. En algunos casos se podrá usar lo que se denomina ‘lucha biológica’ que no es más que la suelta de insectos depredadores. Estos serán variados. En algunos casos, contra parásitos como pulgones o moscas blancas, se emplean crisopas o mariquitas, que pese a su bonito aspecto, son feroces depredadoras. “Siempre que es posible, la lucha biológica es la mejor opción, sobre todo en entornos urbanos”, defiende Vázquez.
Si el Ayuntamiento incrementa año tras año sus esfuerzos para proteger a los árboles de la ciudad es porque han echado raíces en la conciencia colectiva como un verdadero patrimonio a proteger, sobre todo en casos como los olmos de San Carlos o las palmeras de Méndez Núñez. Más allá del valor real que tienen especies que muchas veces son foráneas, se encuentra el valor sentimental.















