Coruña insólita | Las ramificaciones de una Fiesta del Árbol que llega a nuestros días
El parque de Santa Margarita fue el escenario más repetido para una celebración que servía para educar a los niños en el amor a la naturaleza y permitió plantar más de un millar de ejemplares

Inculcar en los más pequeños el amor por la naturaleza y, más concretamente, por los árboles, es un propósito bastante antiguo aunque con el nombre específico de Fiesta del Árbol y con A Coruña como escenario hay un punto de inicio más concreto.
La Fiesta del Árbol fue una celebración, impulsada por la asociación Amigos de los Árboles, que empezó hace más de un siglo, en 1911. Ana Romero realiza una profunda investigación sobre este tema en la revista que acaba de publicar el Instituto Cornide, del que además es directora. Bajo el título ‘Trinta anos de celebración da Festa da Árbore’, analiza diversos aspectos sobre esta fiesta, en la que colaboraba el Ayuntamiento.
Estados Unidos
Mondoñedo presume de tener una fiesta similar desde el siglo XVI aunque, de forma oficial, la primera Fiesta del Árbol tuvo lugar en Estados Unidos. Concretamente, en Nebraska, el 10 de abril de 1872. La idea, tal y como explica Ana Romero en su artículo, partió de Julius Sterling Morton, quien defendía que “lo mejor para refrescar el ambiente, estabilizar el suelo, protegerse del viento y reducir las tormentas de polvo” era “plantar árboles”.
La iniciativa era fácilmente exportable, así que llegaría a España por primera vez, a Madrid, en 1896. En Galicia, la primera localidad en celebrarla fue Tui, seguida de Lugo, ambas en 1910, y A Coruña sería la tercera, un año más tarde.
Repoblación
Las autoridades vieron en esta idea una oportunidad para repoblar España de árboles y fomentaron su celebración a principios del siglo XX, con todo tipo de incentivos y hasta premios de 50 pesetas “por cada 500 pies de especies arbóreas”.
En A Coruña, la Fiesta del Árbol se celebró con una única interrupción, en 1923, hasta 1940. A partir de entonces, decayó en muchas localidades pero no en la ciudad coruñesa, en donde, tras los años de la posguerra, volvió a coger impulso a partir de los años cincuenta hasta los años ochenta.

Los lugares elegidos para las plantaciones fueron de lo más variado, aunque hay alguno en donde se repetía año tras año y que destaca por encima de todos. Ese escenario es el parque de Santa Margarita, en donde el Ayuntamiento quería crear el gran parque de la ciudad. También fueron lugares visitados en varias ocasiones el Campo de Marte, el entorno de lo que hoy sería la plaza de Pontevedra, Ciudad Jardín y los alrededores de San Amaro.
Otros espacios donde también se hicieron plantaciones con este motivo fueron la estación de trenes, el Campo da Leña o plaza de España, la plaza de Vigo, San Pedro de Visma y, en los últimos tiempos, zonas más bien alejadas para los coruñeses de principios del siglo XX como es el caso de San Diego.
Entre 100 y 300
En cuanto al número, variaba mucho, según el momento y los ejemplares de que disponían. Hay ocasiones en las que se plantan apenas tres árboles, como sucedió en la fecha inaugural, y otras en las que llegaban a bastantes más, aunque lo más habitual es que oscilaran entre los 100 y los 300, lo que permite calcular que son más de un millar los especímenes que se han ido plantando a lo largo de los años.
Lo mismo pasaba con la época en la que se celebraba, que podía pasar de enero a diciembre sin problema. Sin embargo, las más repetidas solían ser febrero y enero, por este orden.
Los que no sobrevivieron
El entorno de la plaza de Pontevedra, frente al Instituto da Guarda, fue el escenario de la primera Fiesta del Árbol, el domingo 12 de marzo de 1911, unos tilos que, tras las obras que ha sufrido la zona, no han llegado hasta nuestros días. Lo mismo ha pasado con otros ejemplares, que no han soportado el paso del tiempo o que han sido sacrificados por otros motivos.
A partir de 1981, la Fiesta del Árbol deja de celebrarse como tal. De la sociedad de Amigos de los Árboles –cuyo primer presidente fue José María Hernansáez y que contó en su directiva con personajes tan ilustres como Seijo Rubio o Rof Codina– se pasó a escuelas deportivas, asociaciones de vecinos o agrupaciones ecologistas, aunque lo cierto es que la idea no se perdió del todo, sino que se convirtió en el Día del Árbol, que todavía sigue celebrándose en España en torno a la segunda quincena de marzo, aunque en otros países han elegido fechas distintas.
Este mismo año, el 23 de marzo de 2026, un grupo de niños y niñas del Sal Lence plantaron 40 árboles en San Diego, una zona en la que ya se han repetido experiencias similares en los últimos años. De hecho, todavía pueden verse los que se colocaron en este mismo lugar a principios de siglo, que siguen creciendo y dando sombra 26 años después.













