Los bonsáis toman el Fórum Metropolitano un año más
La Asociación Cultural Bonsái Coruña dedica su XXI exposición a Manuel Vázquez López

La Asociación Cultural Bonsái Coruña, que se reúne los domingos en el parque Botánico de Culleredo, presentó este viernes y sábado en el Fórum Metropolitano su XXI Exposición en memoria de Manuel Vázquez López, uno de sus miembros más activos, recientemente fallecido.
Olmos, pinos, arces, cipreses, cedros, azaleas en flor, un cerezo de santa Lucía, un boj o una especie autóctona como el roble son algunos de los bonsáis que formaron parte de la primera muestra que organizan este año, ya que usualmente hacen tres.

Marcial Campos, presidente de la asociación, cuenta que los bonsáis se comenzaron a conocer en España en los años 80 cuando "Felipe González lanzó esta afición", pero fue en 1991 cuando se constituyeron como asociación y en este momento cuentan con 35 miembros activos.
"Un bonsái nace de cinco ramas", dice Campos para explicar que a partir de una rama o una corteza, encontrada por ejemplo en un bosque, puede modelarse -con técnicas de horticultura- un bonsái. La ciencia está en llegar a "ver un árbol, no un arbusto ni una planta", en una maceta. Un árbol pequeño que podría llegar a vivir hasta cien años.
Si bien se asocia a este arte oriental milenario con la paciencia, para Marcial Campos no se requiere de esta virtud. "Para mí, la paciencia es hacer la catedral de Santiago con palillos", para hacer un bonsái "no hay que tener prisa", porque se trata de un ser vivo que va cambiando y creciendo con los años. "Una vez que un árbol está preparado, no tienes que tocarlo más que un par de veces al año, para podarlo, por ejemplo", acota.

Si una persona quiere iniciarse en el mundo de los bonsáis, puede acercarse al parque botánico de Culleredo cualquier domingo. Allí, le enseñarán a crearlos pero también a mantenerlos... a la intemperie, porque "lo peor que le puede pasar a una planta es estar dentro de un espacio cerrado. Si metes un cedro dentro de casa, el primer año va a estar bien pero a los cuatro años se habrá muerto", afirma.
Los bonsáis como cualquier árbol "necesitan 'estacionar' -vivir las cuatro estaciones-", por esta razón presentan su exposición en invierno, en otoño y en primavera, para poder apreciar los cambios. Así, desde la asociación extienden su invitación a apreciar sus árboles miniatura en los distintos momentos del año, cuando algunos habrán perdido sus flores y otros estarán dando frutos.











