Una ‘orquesta’ de jubilados celebra la música como terapia en el Día del Acordeón
Nueve músicos interpretan piezas populares en una jornada con gran afluencia en la Plaza de Lugo

La plaza de Lugo se llenó el pasado miércoles de armonía. La Asociación Amigos do Acordeón de A Coruña celebró el Día Mundial del instrumento con una actuación de su Orquesta de Acordeones, compuesta por nueve artistas.
Interpretaron canciones tradicionales, pasodobles y otras músicas que invitaban a bailar. Aunque pocas personas se animaban a moverse al ritmo de la música, la mayor parte gente que pasaba por la zona se detenía a observar y escuchar.
Luis Correa dirige la orquesta desde hace quince años, coincidiendo el inicio de la actual, creada en 2011. Anteriormente existió otra agrupación, fundada en 2008.
Desde hace cuatro años, la asociación sale a las calles coruñesas en esta fecha para dar visibilidad al instrumento. Antes lo hacían en Maria Pita y por la mañana, lo que reducía la afluencia de público en comparación con esta ocasión.
Correa comenzó tocando la guitarra y la gaita. Fue en un grupo de gaiteiros, ya con 50 años,cuando descubrió el acordeón. “Gustoume tanto que abandonei os outros instrumentos e dediqueime o acordeón plenamente”, relata.
La presidenta de la entidad, Mari Carmen Vizcaíno define el acordeón como “un instrumento que ya es la orquesta en sí misma porque tiene todos los registros”.
Algunos miembros del grupo coinciden en señalar la música como vía de escape. De hecho, uno de los rasgos principales de la banda es que está formada por personas jubiladas, muchas de las cuales comenzaron a tocar después del retiro.
Melodía como medicina
“La música es el mejor amigo que te puedes echar cuando te jubilas”, expresa Mari Carmen. “Para mí es la mejor terapia a partir de los 65. Eso y mi nieto”, añade Pedro, integrante de la orquesta y también de la Tuna de Veteranos.
Pedro tomó la decisión de iniciarse en la música en sus últimos años de vida laboral, buscando una actividad en la que entretenerse. Para otras, como Caty, también es una forma de evasión.
De origen suizo, comenzó tocando el acordeón diatónico en su país, donde es un instrumento tradicional. Hace diez años que comenzó a tocar el de teclas. “La música gallega me encanta”, asegura.
Actualmente participa en dos grupos de acordeón en la entidad organizadora de esta jornada, también en Foles das Mariñas, y en varios grupos en Abegondo. “La música es mi mejor antibiótico. Tuve que dejar a mi familia y la música me ayuda mucho para la cabeza porque es duro pensar que están lejos”.
Lilian también llegó de lejos, de Hungría. Comenzó a tocar cuando tenía 48 años. Siempre había querido aprender a tocar pero en su país no se hacía. Fue un año, no recuerda bien cual, cuando estaba haciendo el Camino de Santiago cuando encontró la oportunidad.
En él concidió con Susana Seivane y Brais Maceiras, este último fue la persona encargada de enseñarle. “Empecé con el diatónico pero con este puedes tocar más canciones”. En su caso lleva más de una década en la Asociación, entre idas y venidas.
Este grupo de personas, para las que la música es ya una forma de vida y de paz consiguió, a través de sus canciones, crear un clima que unió a mucha gente de todas las edades.
Unos que buscaban recordar viejos tiempos y volver a escuchar las sintonías de juventud, otros curiosos se dejaron llevar por la casualidad de toparse con ellos por la calle. Incluso los más pequeños decían “otra más”, cuando sus madres les decían que había que irse.










