Alvedro resiste a su mayor prueba de fuego
La terminal coruñesa opera “muy por encima de sus capacidades” cerca del ecuador de las obras en Santiago

El aeropuerto de Alvedro continúa mostrando su gran potencial y resiste a su mayor prueba de fuego. Y es que, después de que A Coruña iniciase la primavera perdiendo dos conexiones nacionales (Málaga y Valencia) y una internacional que operaba desde principios de siglo (Londres), mucha gente ponía en duda si el aeródromo coruñés tendría la capacidad de albergar el 80% de la operativa de Lavacolla, en Santiago, tras el cierre por obras. Dos semanas después y cerca de llegar al ecuador del traslado, Alvedro aprueba el examen “sin desvíos, incidencias ni contratiempos”.
O casi, porque precisamente este jueves a primera hora, el aeropuerto registraba el primer desvío de un vuelo desde que asumió la mayoría de rutas de Lavacolla. La niebla matinal obligó a un avión a poner rumbo hacia Peinador, en Vigo.
Así lo cree Alberto Maroto, portavoz de la plataforma Alvedro Vuela Más Alto, quien considera que, aunque el aeródromo está operando “muy por encima de sus capacidades”, lo hace con normalidad y sin mayores repercusiones que “algún ligero retraso”. Todo ello en un contexto en el que A Coruña, desde el pasado 23 de abril, acoge alrededor de 140 operaciones semanales adicionales (unos 1.400 vuelos en total durante el cierre de Lavacolla), lo que supone aumentar sus operaciones aproximadamente en un 70%. Entre los nuevos destinos, algunos viejos conocidos como Sevilla, Málaga o Londres, pero también Palma de Mallorca o París, además de Ginebra y Milán, que ya estaban en la oferta comercial del aeropuerto coruñés. Así, también se reforzaron más conexiones a otros puntos del territorio nacional como la ciudad insular de Santa Cruz de Tenerife, así como Barcelona o Madrid, por ejemplo.
Colapso ya existente
Si bien Alvedro por ahora no ha registrado desvíos ni incidencias de gran magnitud durante estas últimas semanas, en momentos puntuales del día sí se pueden registrar ciertos colapsos. Según Maroto, “en horas pico el colapso es más que visible”. No obstante, este panorama ya existía antes de asumir el tráfico de Lavacolla. Esta gran saturación de viajeros sobre todo se produce en las salas de embarque –a pesar de haber abierto un tercer arco en el filtro de seguridad–, que en su momento fueron diseñadas para aviones de los años 90, “cuando el más grande no llegaba al centenar de asientos de capacidad, y ahora se están operando regularmente aviones de 220 e incluso algunos días de 240 plazas”.
Desde Vuela Más Alto, sitúan la saturación puntual al mismo nivel de antes de asumir el tráfico de Lavacolla
Todo ello sucede cuando varios aviones coinciden en pista. “A veces tenemos picos de seis aviones comerciales en la plataforma para seis puertas de embarque –Aena había anunciado la apertura provisional de dos más para un total de ocho, pero de momento no lo ha cumplido–. Muchas veces hay que esperar”, dice el portavoz de Vuela Más Alto. Aunque el problema es que, en realidad, solo prestan servicio cuatro de las seis, “ya que la 2 y la 5 no se están utilizando para el embarque de viajeros”, añade. Además, parte de funcionar por encima de sus capacidades se traduce en el número de fingers (pasarelas de acceso a aeronaves). Estas infraestructuras –dos– se estrenaron hace más de 25 años y todavía esperan ser renovadas: “Con dos fingers ya antes era muy difícil absorber los picos de vuelos en Alvedro; ahora, con más aviones, peor todavía”, sentencia Alberto Maroto.
El beneficio de la cercanía
En una encuesta realizada por El Ideal Gallego, los viajeros afirman sentirse beneficiados por el traslado de la operativa de Lavacolla a Alvedro. “Vivo en A Coruña y es mucho más cómodo tener aquí conexiones que normalmente no tenía Alvedro. Lo ideal sería que fomentásemos un aeropuerto para toda Galicia, tener tres me parece descabellado”, comentaba un viajero.
Otros pasajeros, sin embargo, creen firmemente que A Coruña debería seguir siendo el principal aeropuerto de Galicia. “A Coruña es el objetivo turístico de Galicia. Lo que ahora beneficia a la ciudad debería seguir haciéndolo en el futuro”, auguraba un turista. “Al fin y al cabo, por turismo viene mucha gente al año. Tiene más sentido que esto se prolongue en el tiempo. Ojalá sea así”, deseaba otra pasajera encuestada.
No obstante, peor es la realidad de los santiagueses, que pierden su aeródromo durante más de un mes. “Obviamente nos perjudica. Pasar de tenerlo al lado de casa a tener que coger el bus..., es incómodo. Pero si ayuda a A Coruña, es positivo”, comentaba otra viajera, quien, a su llegada al aeropuerto coruñés, todavía tenía que esperar una de las frecuencias de bus que partían a la estación intermodal de Santiago de Compostela.
En este sentido, el aumento de vuelos también ha llevado a tener que reforzar las frecuencias de autobuses que unen el aeropuerto con Santiago. En concreto, la Xunta reforzó los servicios con cuatro nuevas frecuencias en cada sentido. Y, aunque Diego Calvo explicó que “se podría incrementar en función de la demanda”, todavía no parecen ser insuficientes. Aunque en realidad, estos nuevos refuerzos son simples trayectos rutinarios operados por Monbus entre A Coruña y Santiago.













