Los vecinos de Los Rosales, molestos con las obras de su centro cívico: "Hemos tardado meses para tener un espacio a medias"
Para el espacio, en proceso de renovación desde hace siete meses, se fijó una inversión de más de 313.000 euros

Desde el pasado lunes, 4 de mayo, los vecinos del barrio de Los Rosales ya pueden hacer uso de su biblioteca municipal. El espacio, que reabrió después de varios meses en los que se acometieron diversas obras de mejora, ya luce renovado. No como el centro cívico –donde se ubica este espacio–, que, aunque según la alcaldesa, Inés Rey, “los trabajos están a punto de finalizarse”, todavía habrá que esperar para ver la reforma al completo. Como suele pasar con las obras, estas no suelen ser del agrado de los vecinos. Menos todavía si el resultado no es el esperado: “Hemos tardado meses en tener un espacio que sigue a medias”.
Así lo consideran desde la asociación de vecinos del barrio coruñés, quienes explican que esta obra “debió haberse realizado en 2019, cuando ya había filtraciones”. No obstante, finalmente no sería hasta octubre del pasado año 2025. Entonces, gracias a una inversión de 313.172,96 euros, el Ayuntamiento fijaba para cuatro meses de ejecución los trabajos de la sustitución de la cubierta deteriorada, la instalación de un nuevo sistema impermeable, la creación de una red de recogida de aguas pluviales y la reposición de los acabados exteriores y de las barandillas de protección. Así, el próximo mes de junio se cumplirá el doble de lo en un principio previsto. Aunque eso no es lo que más indigna a los vecinos de una de las zonas más jóvenes de la ciudad.
Falta de mantenimiento
Según apuntan los vecinos, “hay espacios y servicios que no se han recuperado por falta de mantenimiento, como la zona juvenil de juegos”. Pero también algunas salas del edificio, donde sus humedades y malos olores provocaron que se hayan tenido que suspender algunas de las actividades que se realizaban en la infraestructura de la plaza Elíptica. El tema de la nueva terraza, que albergará bancos forrados de pizarra, también frustra al vecindario: “Esos bancos ya se tuvieron y se rompían constantemente. Por no hablar de que no se adapta a la meteorología, en verano te cueces y en invierno te congelas”, inciden.
En este sentido, la plataforma vecinal de Los Rosales había propuesto en anteriores reuniones hacer otro piso más “a ras de calle –con una construcción de ,madera y techos de cristal–”, lo que, en su opinión, acabaría con las filtraciones que tanto dolor de cabeza han dado a los usuarios del centro cívico en los últimos años. No obstante, peor es el panorama del centro cívico vecino, el de Labañou, para el que todavía no hay previsión de cuándo se finalizarán unas obras que provocaron el traslado de trabajadores al edificio de su barrio vecino.














