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A Coruña

Los hermanos de La Lejía de A Coruña vistos por Ramón Conde: “Su idea llegó al mundo”

El escultor encargado de la enorme pieza que homenajea a estos cuatro socialistas explica el proceso que siguió para crear la obra

Conde observa la escultura
Conde observa la escultura
Cedida por Ramón Conde
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Fraguada en bronce y a más de doce metros de altura se plasma una idea en la escultura que Ramón Conde, artista gallego de renombre, dedica a los hermanos de La Lejía: que su legado, tras ser represaliados por el franquismo, ha sobrevivido a su muerte y ha calado en todo el mundo. Un ejemplo de memoria histórica que este artista, que ya dejó su sello en A Coruña con la estatua de ‘El Guardián’ frente a la Torre de Hércules, transformó en un “tótem” por encargo para Selva García, hija de Pepín, uno de los hermanos retratados en la escultura. El Ayuntamiento –a quien la mujer donó la pieza en 2020– la emplazará, tras años de estudio de una ubicación, en el parque Carlos Casares, cerca del faro herculino y del Campo da Rata, donde tres de ellos fueron fusilados. 

La obra está finalizada desde hace años. No está instalada porque el Ayuntamiento se tomó su tiempo para designar el lugar, y ahora está en proceso de preparar el terreno”, resume el autor, que es el primero que está “a la espera” de ver cómo se integra en el parque. “La donante se puso en contacto conmigo en su día, me contó cuál era su historia y su motivación para querer hacer un monumento a sus familiares. Le presenté varias opciones y finalmente esta fue la que escogió”, explica.

La escultura de los hermanos de la Lejía
La escultura de los hermanos de la Lejía
Cedida por Ramón Conde

El proceso “fue complejo”: ”Quería crear una especie de tótem con esa línea argumental de cuatro hombres que lucharon contra el fascismo y cómo, al final, su mensaje, su idea, llegó a todo el mundo”. “Yo desconocía por completo el tema antes de que contactase conmigo, pero traté de salir de los caminos trillados, de darle una dimensión emocional y una idea o moraleja de lo que significó la muerte de esta gente, que fue una muerte por motivos ideológicos”, explica. En este sentido, cabe recordar que Eduardo Galeano dedicó un cuento al fusilamiento de Bebel, uno de los cuatro hermanos representados en la pieza.

Conde creyó que “era importante dar un apunte del devenir de sus ideas, con una estructura vertical donde el hermano que se salvó, el padre de ella, es el transmisor de esa memoria”. La escultura la componen cuatro individuos, uno encima de otro: en la base está Pepín, que sobrevivió; encima, Bebel (jugador del Deportivo), France y Jaurés. El último sostiene una bola del mundo: “Lo que subyace es que la idea por la que murieron, que podría haberse dado por finalizada, en realidad se extendió por el mundo en los años siguientes”.

La escultura de los hermanos de la Lejía, por detrás
La escultura de los hermanos de la Lejía, por detrás
Cedida por Ramón Conde

Son doce metros de estatua, y cada figura mide unos 2,70. Con la base, en total son catorce. “No están representados a escala humana. Solo había fotografías del padre de Selva y de Bebel (el segundo en la escultura, encima de Pepín), por lo que son los únicos cuyos rostros se asemejan un poco a los de verdad, sin pretender ser sus retratos”. “Es una escultura un tanto simbólica; están en su esencia, desnudos, no pretende ser un retrato convencional”, manifiesta.

El artista comenta que no se parece al resto de sus esculturas, conocidas por plasmar cuerpos con obesidad: “Dentro del gigantismo de mis obras, traté de que tuviesen los cuerpos que podrían tener unos jóvenes deportistas de su edad. Eran una familia alta, esbelta, y así son las representaciones, pero no tienen un exceso de musculatura”. Se contrató a un ingeniero, experto en estructuras, para hacerle el esqueleto interno, con un armazón metálico calculado para soportar los vientos de la ciudad. El material principal del exterior es el bronce. 

Conde no descarta maravillar a la ciudad con alguna nueva pieza: “La vocación de un escultor es hacer cuantas más obras públicas, mejor”. “Yo viví ocho años en A Coruña, conservo casa allí, para mí es una ciudad muy entrañable y, evidentemente, me encantaría hacer más obras”, sentencia.

Opinión de la ARMH

La noticia de que el monumento ocupará el parque Carlos Casares ha contentado a organismos como la Asociación para a Recuperación da Memoria Histórica (ARMH). David Lozano, que pertenece a este colectivo, apunta que “estamos a favor de cualquier reconocimiento que se haga a los represaliados en la ciudad”. 

Matiza que debería “ir acompañado de una explicación de a quién se homenajea”. “Ya tienen una calle y aún así mucha gente no sabe por qué se llama así ni quiénes eran”, explica.

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