Psicólogos generales sanitarios reclaman su sitio en la pública: “Se está sobremedicando a la población para poder atenderla”
Un especialista coruñés alerta de que los casos se agravan como consecuencia de la falta de atención debido a la ausencia de esta figura en los centros de salud

Las largas esperas para acceder a una consulta de salud mental, muchas de ellas “desbordadas” ante la altísima demanda de la población, que absorben en gran medida los médicos de Atención Primaria sin competencias en ese ámbito, tiene una solución clara a ojos de los profesionales de esta rama: la inclusión de psicólogos generales sanitarios en el sistema público de salud. Un movimiento que no solo reduciría la presión asistencial en los centros de salud y hospitales, sino que ayudaría a solventar un problema añadido: la “sobremedicación” de la población. Por ello estos especialistas aprovechan este momento clave, en plena tramitación de la reforma de la Ley de Ordenación de Profesiones Sanitarias (LOPS), para reclamar su espacio en el sistema nacional de salud, con una petición que lleva más de 10.000 firmas en Change.org.
Desde A Coruña también se percibe “preocupación” entre los profesionales de la salud mental. “Es una figura que funciona en el ámbito privado a las mil maravillas, pero no todo el mundo puede recurrir a la privada”, incide José Luis Castro, quien ha enviado un escrito a la Dirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad en el que recoge evidencias de la eficacia de la introducción de esta figura en la Atención Primaria.
¿Qué es un PSG?
Este tipo de psicólogos –PSG por sus siglas– son aquellos que han cursado el grado o licenciatura y un máster habilitante para poder ejercer la profesión. Su principal diferencia con los que ya forman parte de la sanidad pública es que los segundos se han especializado como psicólogos internos residentes, lo que se conoce como PIR, es decir, el MIR de los psicólogos.
Los PSG serían, por tanto, profesionales de la salud mental más ‘genéricos’: “Es como un médico de familia, que hace una labor más generalista”, explica Castro. Por ello, son perfectos para atender en los centros de salud, donde la demanda no para de crecer y es actualmente atendida, en casos que no requieren de derivación a unidades hospitalarias, por los médicos de cabecera, quienes recurren con frecuencia a medicaciones como ansiolíticos o antidepresivos sin terapia psicológica.
“El problema es que le estás pidiendo al médico que resuelva algo para lo que no tiene competencias. Igual que un psicólogo no puede atender un problema cardiovascular, un médico de familia no puede dar terapia psicológica”, puntualiza el profesional coruñés.
Sobremedicación
Un problema que deriva en la “sobremedicación” de la población como método para poder “atender y aliviar los problemas de los pacientes”: “En las consultas vemos procesos muy largos que han sido medicalizados, pero son casos que con terapia psicológica hasta pueden remitir. Porque evolucionan y se agravan por falta de atención. Con un abordaje pronto, en el momento en el que empieza esa sintomatología, se evitaría que, por ejemplo, una depresión leve llegue a una grave”.
Introducir esta figura también permitiría aliviar la carga en centros de salud y en las unidades de salud mental hospitalarias. Prueba de ello es el modelo de Navarra, que introdujo esta figura en Atención Primaria, lo que permitió, primero, aumentar la capacidad asistencial, al pasar de 1.054 consultas en 2022 a 17.283 en 2024. A ello se suma que la atención psicológica especializada redujo casi un 40% el volumen de citas y las primeras consultas por trastorno mental común bajaron un 38,2%.
“La atención especializada no está para atender casos generales”, incide Castro, para quien son los PSG los profesionales adecuados para realizar el triaje, lo que permitiría derivar a los hospitales a los pacientes con patología más compleja o grave y atender a los generales. “Hay muchos casos que se podrían tratar a nivel psicológico en Atención Primaria”, insiste.
El caso de Galicia
Además de Navarra, también hay ejemplos en otras comunidades, como Valencia o País Vasco, pero en Galicia no está, por el momento, contemplada esta figura en la sanidad pública.
No obstante, sí se están incorporando psicólogos clínicos en Primaria. Solo en el pasado mes de febrero se sumaron 28 –cinco de ellos en el área sanitaria de A Coruña–, con el objetivo de “llegar a 50” antes del año 2030, en línea con el Plan de Salud Mental de la Xunta.
Castro incide en que la petición está, asimismo, respaldada a nivel europeo, donde el PSG es un figura sanitaria reconocida como “personal clínico”. También está avalada por la Audiencia Nacional, pero lo que se necesita “es una ley” como la LOPS que los contemple porque “cualquier persona tiene derecho a recibir la atención que necesita”.












