A Coruña acumula casi una veintena de incidencias en sus vías de alta velocidad
Los maquinistas del Eje Atlántico alertan de fallos en las agujas, lo que genera limitaciones en varios puntos

Si hay un aspecto que frustra a los viajeros que a diario utilizan las principales líneas de alta velocidad de A Coruña es, sin duda, el retraso que suelen acumular los trenes que prestan el servicio. Un retraso que, aunque puede venir provocado por múltiples factores, las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) que el Adif mantiene en algunos puntos de las líneas no ayudan demasiado a cumplir con los tiempos de viaje. Según el portal web que el mismo administrador ferroviario puso a disposición de la ciudadanía el pasado fin de semana, A Coruña acumula casi una veintena de incidencias en sus vías de alta velocidad.
En el caso del Eje Atlántico –corredor de Media Distancia más utilizado por los españoles en 2024–, muchas de estas deficiencias en la infraestructura llevan presentes varios años. Las denuncias más habituales de los maquinistas que recorren la línea tienen que ver con las agujas (parte de la vía que hace que cambie de dirección del tren). Según explican desde el Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), los recurrentes fallos en estos puntos obligaron a reducir la velocidad en gran parte de la línea.
Entre A Coruña y Santiago, las ciudades que acogieron más viajeros durante el pasado 2025, existen cuatro Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV). Aunque en muchos casos, el término “temporal” es solo puro relleno. En el trayecto hacia la urbe compostelana, el mal estado de la vía impide pasar notablemente de los 30 kilómetros por hora hasta superar el polígono de Vío. Aunque no es mucho más lo que incrementa la velocidad el convoy antes de llegar a Uxes, la primera parada. En solo ocho minutos de viaje, dos limitaciones de velocidad.
Precisamente en la parroquia arteixana existía otra reducción obligatoria a 60 kilómetros por hora hasta hace pocos meses. Una limitación que se prolongó durante más de un año. Una de las que todavía se mantienen es en la vía 1 de la estación de Cerceda-Meirama, donde el tren se ve obligado a reducir drásticamente su velocidad de 200 kilómetros por hora a 50. Una limitación de velocidad presente desde hace casi un lustro y de la que todavía no hay previsión de solventar. Un caso parecido es la cuarta y última reducción antes de llegar a Santiago, en Ordes, también presente desde hace varios años y que provoca que el convoy baje de a los 80 kilómetros por hora.
Este tipo de actuaciones, dificultan todavía más la posibilidad de elevar la velocidad en algunos tramos de las principales líneas de alta velocidad. Los trenes que más operan en esta línea son los de la serie S-121, popularmente conocidos como Media Distancia (MD). Estos trenes, pese a que tienen una velocidad máxima de 250 kilómetros por hora, en ancho ibérico solo están homologados para hacerlo a 200. Aunque algunos expertos en el ferrocarril gallego, como Carlos Pérez Fontana, creen que podrían hacerlo a más: “En tramos con servicio del Ertms (sistema de seguridad que impide que el tren supere las velocidades máximas establecidas) podría circularse a mayor velocidad, aunque seguramente habría que instalar el sistema de radiotelefonía”, comenta.
| cifras |
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| 61 limitaciones Temporales de Velocidad (LTV) mantiene Adif en las líneas de alta velocidad y convencionales de toda la comunidad gallega |
| 265 millones de euros son los destinados a la modernización de la línea del Miño (Vigo-Ourense), la zona con más incidencias en las vías de toda Galicia |
| 10 minutos pierden los maquinistas que operan a diario la línea A Coruña-Santiago por culpa del mal estado de la infraestructura ferroviaria |
| 250 kilómetros por hora es la velocidad máxima permitida para la serie S-121 (Media Distancia), aunque en ancho ibérico solo pueden hacerlo a 200 |

Reducir cada doce kilómetros
En el caso del trayecto completo hacia Vigo, otras seis limitaciones de velocidad impiden realizar de forma óptima el viaje. En total, son 80 minutos los que tardan los usuarios en recorrer la línea que conecta las ciudades herculina y olívica. En total, el administrador ferroviario mantiene una decena de limitaciones en los 126 kilómetros. Es decir, una reducción de velocidad cada doce kilómetros. Todavía es peor en el caso de los trayectos Regionales, donde se suman cuatro más, todas en el área metropolitana viguesa. En este sentido, no es muy diferente el presente del trayecto hacia Ourense, donde se pueden contabilizar cinco limitaciones más desde Santiago, y nueve, desde A Coruña. En este caso, el mal estado de las vías obliga a los maquinistas que operan la línea a reducir las velocidades de sus convoyes cada trece kilómetros.
Sin embargo, no es solo en ancho ibérico donde se producen estas alteraciones. En las líneas convencionales hacia Ferrol y Lugo son siete (cinco hacia Ferrol y dos hacia Lugo) las limitaciones que el Adif mantiene en algún punto de la línea. En la vía de ancho estándar que recorre la costa ferrolana y lucense, se suman casi una decena más, y en la que presta servicio desde Lugo hacia Ourense, otras tantas. No obstante, la zona de Galicia donde más limitaciones es la línea del Miño, que une las ciudades de Vigo y Ourense, y que se encuentra desde hace más de un mes suspendida por obras de modernización en el tramo Vigo-Redondela-Guillarei con una inversión estatal de unos 265 millones de euros. En total, el Adif mantiene 61 LTV a día de hoy en la comunidad gallega.
Al ser el Adif quien establece los tiempos de viaje, algunos se fijan teniendo en cuenta las reducciones
Tal y como apuntan varios maquinistas, el retraso real que provocan estas limitaciones no se debe solo a las reducciones señalizadas como tales, sino a lo que supone reducir tan drásticamente la velocidad antes de cubrir el tramo limitado en cuestión y volver a recuperar la velocidad comercial. Expertos ferroviarios consultados inciden en que, en la actualidad, casi un tercio de la duración de un trayecto como el de A Coruña-Santiago (diez minutos) se pierde por culpa de este tipo de operaciones.
Tal y como expone el ingeniero de obras públicas y gran conocedor del ferrocarril gallego, Xosé Carlos Fernández, “como es Adif quien establece los tiempos de circulación de los servicios, el asunto no afecta solo a eventuales incumplimientos horarios de los servicios establecidos, sino a que los horarios se establecen incluyendo estos retrasos , pues ya se cuenta con que esas LTV no se van a eliminar a corto plazo”, sentencia Fernández.
Un mal mantenimiento resultado de un bajo presupuesto
Este nuevo mapa que el Adif ha hecho público refleja todos los puntos del territorio nacional en los que los trenes deben reducir su velocidad por el mal estado de la vía. Tal y como expresa el experto ferroviario Xosé Carlos Fernández, solo muestra el resultado de “la archiconocida carencia de presupuesto” que se dedica a paliar esas deficiencias. Según Fernández, la gran mayoría de estas limitaciones se podrían subsanar “si el Adif dispusiese en cada región de equipos multidisciplinares de reparación”, algo que “va en contra de la política centralista” del administrador ferroviario. En este sentido, gran parte de las incidencias se deben a defectos que van surgiendo, como problemas en soldaduras en desvíos y también desprendimientos por los temporales, aunque también los hay por baches o por ejecución de obras.













