A Coruña ‘lo peta’: plantas con olor a marihuana adornan sus calles
Esta especie ornamental de origen sudafricano hace notar su presencia por algo más que sus flores

Quien ha caminado por Novoa Santos, o por San Andrés ha notado quizá un aroma muy fuerte, incluso sospechoso, y ha girado sobre sí mismo esperando encontrar a alguien fumándose un cigarro liado a mano, no precisamente de tabaco, solo para descubrir que es una planta ornamental la que genera ese olor. “Es cierto que me lo han dicho unas señoras”, comenta el operario de una concesionaria de mantenimiento de jardines en San Andrés. “Me preguntaron qué planta es esta, pero no supe qué decirles”, confesó.
El enigma lo desvelan fuentes municipales, que aseguran que el nombre de esa planta es tulbaghia violácea. Se trata de una especie proveniente de Sudáfrica, y que comenzó a emplearse hace 20 años en jardinería ornamental gracias al invernadero del Grupo Trébore, gestionado por la Fundación Paideia. Poco a poco se ha hecho un hueco en las jardineras coruñesas por sus muchas cualidades aunque ninguna de ellas es su olor.
Mientras que muchos señalan que su fragancia intensa es idéntica a la de la planta de la marihuana, algunos expertos consultados, como el ingeniero forestal Carlos Franco, lo niega: “Huele a ajo”. No es lo que opinan aquellos que han pasado frente a las jardineras de Novoa Santos, o en el cruce de Matadero con Cantábrico, o en la avenida de Arteixo. A veces piensan que el pungente olor procede de una ventana donde se están fumando un ‘cigarro de la risa’, pero más pronto o más tarde acaban localizando el vegetal responsable, y no es la cannabis sativa, de manera que no hay posibilidad de que algún aventurero se intoxique si decide liarse un porro con ella.
Una floración muy larga
“Se trata de una planta fuerte, muy bonita, cuya floración dura mucho tiempo”, explica Franco. Como la vegetación tiende a durar muchos menos años en un entorno urbano, la resistencia es importante y, en este sentido, la tulbaghia destaca. “Sus flores se abren desde ahora hasta septiembre y dura muchos años sin apenas mantenimiento. Con una poda al año, tiene suficiente”, añade el experto.
Lo curioso es que una planta que evoca a Jamaica proceda realmente de Sudáfrica pero para eso también existe una explicación. El país más austral del continente negro tiene muchos ecosistemas mediterráneos, de manera que sus plantas se aclimatan bien a España.
Algunas de estas, de hecho, han llegado a convertirse en especies invasoras como la uña de gato, que todavía puede verse en algunos puntos del parque de la Torre de Hércules. Sin embargo, no es el caso de la tulbaghia, que lo único que invade es el olfato. “Yo no las pondría en casa, porque su olor es muy fuerte. Sobre todo cuando hace calor”, explica. Es una estrategia para atraer insectos. Y a porreros.
La humanización siempre va acompañada de zonas verdes
La política de humanización del Ayuntamiento no solo consiste en ensanchar las aceras, sino también en instalar vegetación como y cuando sea posible. En algunos casos, estas medidas han venido acompañadas de cierta polémica. Un caso reciente fue el de la rotonda de Os Castros, donde una zona ubicada sobre el túnel impedía que arraigaran especies vegetales, así que se decidió por un jardín desértico, formado sobre todo por arena y rocas, con algunas pequeñas plantas de aloe vera. En el caso de la calle Asturias, en Os Mallos, fue necesario construir vallas de madera para proteger las jardineras, aunque el Ayuntamiento asegura que serán provisionales, para permitir crecer la vegetación. En San Andrés instalaron otras más ornamentales, de hierro fundido, todo para evitar que los coches estacionaran encima de las zonas verdes. Poco a poco, centímetro a centímetro, se arranca terreno al asfalto y al hormigón.











