Las razones por las que A Coruña esquiva los rayos de toda España
La provincia es la que menos tormentas registra de la Península, solo 0,23 por kilómetro cuadrado al año

En plenos avisos naranjas y amarillos por tormentas en gran parte de España e incluso de la comunidad gallega, A Coruña vive tranquila en un margen tan nublado como calmado. Y es que, aunque las noticias sobre meteorología en la urbe herculina no suelen ser demasiado alentadoras, hay un fenómeno que en la ciudad –y en general, en la provincia– no suele aparecer con asiduidad: las tormentas. La posición geográfica de gran parte de la comunidad gallega, la misma que provoca que sea de las más lluviosas y con más temporales de todo el país, esta vez genera una anomalía que esquiva los rayos de toda España.
Y es que, en el caso coruñés, ni suelen cumplirse los requisitos para que los rayos y truenos aparezcan, ni, cuando lo hacen, suele ser en la misma época del año que en el resto de la Península Ibérica. Según el meteorólogo de la Aemet Rafael Sánchez las tormentas necesitan tres ingredientes: “Inestabilidad en la atmósfera, humedad en capas bajas y algo que les ayude a disparar, el relieve”, explica.
En Galicia –y más concretamente en A Coruña–, “aunque humedad no falta”, la inestabilidad y la orografía montañosa no es tan característica como en otras zonas del país como el Pirineo catalán o el Mediterráneo, por ejemplo. Precisamente en una localidad castellonense, Villafranca del Cid, es donde más rayos se registran al año en España (6 por kilómetro cuadrado). En contraposición, A Coruña es la provincia con menor número de descargas de la Península Ibérica, con una media de 0,23 rayos por kilómetro cuadrado al año.
Las tormentas se producen cuando el aire cálido y húmedo de la superficie asciende, se enfría y se condensa con mucha rapidez. Ese contraste entre masas de aire con diferentes temperaturas genera formaciones verticales que dan lugar a rayos, precipitaciones intensas de corta duración y rachas fuertes de viento. La primavera y, sobre todo el verano, son las épocas del año en las que más se nota esta diferencia. Sin embargo, tampoco es así en A Coruña. Según el meteorólogo, “las tormentas aquí se reparten de forma uniforme a lo largo del año”. De hecho, en la ciudad, según los registros históricos el mayor número de rayos se registra en invierno.
Unas diez al año
En el término municipal coruñés se presentan de media 9,5 veces al año las tormentas. De las que menos de España, solo por detrás de Badajoz (8,8) y Almería (6,3). Así, el máximo anual para la ciudad se suele dar en noviembre y el mínimo en julio, al revés de lo que ocurre en el interior y el este peninsular, donde las tormentas son más frecuentes en verano (o a comienzos del otoño). “Esto demuestra que en cualquier estación del año se pueden producir situaciones que generen tormentas: las invernales son típicamente atlánticas, asociadas a los frentes que llegan en esta época del año a la Península, mientras que las de verano se generan fundamentalmente por el calentamiento diurno”, incide Rafael Sánchez.
El máximo anual para la ciudad se suele dar en el mes de noviembre, y el mínimo, en el de julio
Los años más tormentosos en la estación del Observatorio de A Coruña desde que la Aemet tiene registros fueron 1995 y 1997, con 29 días en los que se registró algún episodio de tormenta en cada uno de ellos. Así, por meses, destaca el de noviembre de 1997, con diez días. En el año 1931, sin embargo, solo tenemos constancia de un día de tormenta, y en los años 1943, 1944, 1946, 2015 y 2018, apenas se contabilizaron dos días de tormenta.
Las nubes impiden ver a qué altura estará el Sol el día del eclipse
A Coruña pierde la primera oportunidad para hacerse una idea de cómo será el eclipse solar del próximo 12 de agosto. Y es que, tal y como explicó el pasado martes el director de los Museos Científicos Coruñeses, Marcos Pérez Maldonado, el día en el que se podrá observar el acontecimiento astronómico del siglo tiene un ‘gemelo solar’, es decir, una jornada de otra estación en la que el Sol está a la misma altura que el 12 de agosto. En este caso, ayer fue una buena oportunidad para poder ensayar y ver la posición real de este fenómeno, aunque finalmente resultó imposible por estar el cielo encapotado. No obstante, según Pérez Maldonado, durante la jornada de hoy también se podrá realizar el ensayo. En concreto, a las 20.21 horas, el Sol estará en la misma posición que a las 20.28 del próximo 12 de agosto, hora exacta en la que el Sol se cubrirá por completo bajo la atenta mirada de cientos de miles de personas.











