Plaza de Pontevedra, plaza de San Cristóbal, Los Cantones y otros rincones de nunca acabar en A Coruña
Varios entornos de la ciudad se han ido sometiendo a constantes reformas en las últimas décadas

Alcalde Marchesi volverá a cambiar de cara en los próximos meses después de que la ambiciosa reforma que convirtió la calle en pionera de la peatonalización no consiguiese ganarse el apoyo vecinal. Más allá de la falta de respaldo a su estética -que también-, los desperfectos que presenta la vía han llevado al ayuntamiento a rehacer el trabajo para intentar llegar a un consenso mayor.
Pero la de Alcalde Marchesi no es la única 'obra de no acabar' de A Coruña. Durante las últimas décadas varias zonas de la ciudad, sobre todo plazas, han ido pasando por lavados de cara continuados, algunos motivados por el necesario desarrollo urbanístico, otros por problemas de diseño.
Una de las más céntricas y conocidas plazas de A Coruña es también una de las que más han cambiado en el último medio siglo. La plaza de Pontevedra estrenó en 1970 su primera gran reforma moderna, con la llegada también del parking subterráneo, con capacidad entonces para 150 vehículos. Fue en ese momento cuando se incorporaron jardines fuentes y un parque infantil.
Sin embargo, poco después, en 1989 la plaza se sometió a una nueva remodelación que eliminó una estructura de hormigón tipo auditorio que se había plantado para acoger actividades. En esta obra se aprovechó también para peatonalizar el frontal de Eusebio da Guarda y apareció en la glorieta uno de los símbolos de la Coruña moderna: el Manhattan.
Otros veinte años después la plaza volvió a ser objeto de remodelación con unas obras que terminaron en 2009 y que dieron a esta céntrica zona su aspecto actual, modificado hace pocos meses -en julio de 2025- con una reordenación del tráfico que permitió conectar Paio Gómez y Modesta Goicouría dando a esta salida directa hacia el Paseo Marítimo con un tramo de doble sentido.
Otra de las plazas coruñesas que ha cambiado de cara en las últimas décadas en varias ocasiones es la de San Cristóbal, en el frontal de la estación de tren, ahora, por cierto, también en obras en medio de la fase de creación de la estación intermodal de A Coruña.
Durante el mandato de Francisco Vázquez, el Ayuntamiento sometió a una importante reforma este espacio. Era 1989 y la nueva imagen de la plaza de San Cristóbal iba a durar muy poco. Como le ocurre a Alcalde Marchesi en la actualidad, la solución de diseño no acabó de convencer ni a vecinos ni al propio Gobierno local. "La verdad es que no quedó a gusto ni de tirios ni de troyanos", llegó a decir Francisco Vázquez, que incluso pidió disculpas por lo mal que había que quedado un proyecto que en maqueta pintaba mejor de lo que quedaría en la realidad. Entre los problemas que se detectaron estaba el amplio uso de hormigón, que generaba una gran explanada, y la combinación de muchos colores que no terminó de integrarse con el entorno.
La verdad es que no quedó a gusto ni de tirios ni de troyanos
Por ello, pocos meses después de la inauguración el Ayuntamiento ya anunció una nueva reforma profunda que apostaría por elementos ferroviarios para mimetizar la plaza con el entorno y la estación de tren. La plaza se inauguró finalmente en 1991.
Icónica es también la plaza del Humor de A Coruña, la antigua plaza de los Huevos. En un intervalo de apenas 30 años dos veces también se ha reformado el espacio, que por su particular diseño obliga a que se cuiden sus elementos básicos: las caricaturas creadas por el escritor y dibujante Siro López.
A principios de los años 90 se colocaron allí cambiando por completo el enfoque de la plaza, del comercio al humor, para poder ver allí a figuras como Castelao, Cunqueiro, Risco o Wenceslao Fernández Flórez.

Tras ese diseño salido de la mente de Siro López en los años 90, en 2021 la plaza del Humor fue reformada y no solo se reforzaron las figuras de humoristas, escritores y personajes, sino que también se eliminó uno de los puntos más emblemáticos, su quiosco verde de prensa, en el que además de informaciones, se vendieron durante décadas café y churros.
Algo semejante es lo que ocurrirá en breve en María Pita, una plaza que dirá adiós a sus típicas terrazas de hostelería, según anunció hace menos de un año el Ayuntamiento coruñés, que busca ya un nuevo diseño que repiense el paisaje que rodea al Palacio Municipal y la heroína herculina.
Será una nueva modificación de la plaza que no hace ni 40 años, también con Francisco Vázquez al frente del Ayuntamiento, cambió su imagen y su funcionalidad. En 1987 María Pita se cerraba al tráfico para ser peatonalizada y, a cambio, se abría bajo su suelo un túnel. El cambio suponía una vuelta de tuerca a una plaza que se había pavimentado en 1936 y que en los años 50 se asfaltó para poder practicar hockey, baloncesto o balonmano.
Tras la peatonalización de 1987 los adoquines colocados no acabaron de triunfar entre los viandantes, que se quejaban de que era difícil caminar por ellos, y tampoco se ganaron el favor del público las jardineras gigantes de 1992. Así, en 1997, aprovechando que el suelo necesitaba apuntalamiento, se colocó un nuevo pavimento y se ubicó a María Pita en su lugar actual. En 2002 llegaron las terrazas, que tampoco fueron bien recibidas, y que unos 25 años después dirán adiós a la plaza en breve.
La plaza de Portugal también fue modificando su estética a medida que pasaban los años. Encadenada históricamente al estadio de Riazor, el espacio inaugurado en los años 40 tuvo uno de sus momentos más importantes en los 50 cuando se inauguró un monumento al mariscal Carmona, quien fue presidente de la República de Portugal, con presencia de numerosos mandatarios del régimen de Salazar. En los 90 los 8.000 metros cuadrados de superficie frente a la bahía se volvieron a modificar para poner un espacio escultórico con las gaviotas como protagonistas para sacar el monumento del mariscal.
Uno de los espacios en los que los vecinos ven un cuento de nunca acabar con las obras en los últimos tiempos está en la avenida de Os Mallos. En 2022 la vía cambiaba su diseño y pasaba de tener aparcamiento el línea a en batería. Tres años después, empezaron los trabajos de renovación de la red de saneamiento, que se aprovecharon para modificar de nuevo la avenida: de la batería, para volver a en línea. Desde entonces, y un año después, Os Mallos continúa en plenas obras.
Pero, sin duda, la reforma que en los últimos meses está acumulando expectación es la de Los Cantones. En marzo de 2025 se inició el proyecto de reordenación que pretende realzar el Obelisco y las zonas verdes para goce y disfrute peatonal, en un espacio central de A Coruña que ha ido remodelándose a lo largo de los años.
Si en la década de los 30 eran los coches y los comercios los que ganaban el protagonismo, tanto en el Cantón Grande como en el Pequeño, la de los 40 fue la del crecimiento en altura y anchura. Nacieron allí los grandes inmuebles del Cine Avenida y del Banco Hispano Americano, mientras que la acera del Cantón Pequeño ganaba seis metros de ancho. En los años 70 la popularización del coche generaba un paisaje de ruedas en el entorno del Obelisco que el alcalde Francisco Vázquez buscó minimizar a partir de finales de los 80 con la reforma interior de Los Cantones. "Mi idea es recuperar Los Cantones de los años 20, haciendo del centro de la ciudad un gran bulevar", señalaba entonces. Parte de ello se solucionó a mediados de los 90 con la apertura del parking, que contaba con casi mil plazas, para ir cediendo el paso a los peatones en lugar de los vehículos.
El año 1999, justo antes de cambiar de milenio, se considera fundamental en la historia de Los Cantones, con la colocación de las nuevas losas y la renovación del pavimento y la ampliación de las aceras. El otro momento culminante llegó tras la pandemia del covid-19. Después de que en 2015 la apertura del túnel de La Marina redujese de forma sobresaliente el tráfico en Los Cantones, en 2020 el Ayuntamiento se suprimió un carril para los coches para ganarlo para el tráfico a pie, una solución provisional que al año siguiente iniciaría la gran reforma del entorno, con una peatonalización más amplia que llevará hacia Los Cantones del futuro: 9.500 metros cuadrados reurbanizados que ganarán espacio para el peatón, las zonas verdes e, incluso, una nueva bancada.















