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A Coruña

Las viejas y explotadas canteras coruñesas que siguen haciendo ciudad

El nuevo barrio de la ciudad, Monte Mero, cuenta con un afloramiento granítico que se usó para extraer piedra

Vista del espigón del dique de abrigo, en el que se usaron toneladas de piedra coruñesa
Vista del espigón del dique de abrigo, en el que se usaron toneladas de piedra coruñesa
Patricia G. Fraga
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En Xuxán se está construyendo el primer edificio con materiales prefabricados, de manera que las piezas solo tienen que montarse en el lugar. Así los trabajos avanzan mucho más deprisa y sin tanta necesidad de mano de obra. Viviendo en una época así, cuesta imaginar otra en la que los edificios se construían artesanalmente y la piedra se extraía del mismo lugar para ser tallada de forma artesanal. A Coruña está rodeada de pequeñas canteras, afloramientos de roca granítica que se aprovecharon siempre para la construcción por su excelente calidad. A día de hoy, ya no son rentables, pero siguen ayudando a hacer ciudad. Esta vez sobre Monte Mero, que está destinado a ser el próximo barrio de la ciudad, pero en cuyos campos se encuentra un yacimiento de granito que en su día fue explotado de forma tradicional.

Todavía hay mucho granito en A Coruña, asomando aquí y allá como huesos. Muy a menudo, suponen un problema para la construcción, porque esa dura roca es muy costosa de retirar, sobre todo sin explosivos. En algunos casos, como en las zonas verdes, los arquitectos han aprendido a amoldarse. Un ejemplo muy claro de ello es la plaza de Juan Iglesias Mato ‘Palau’, que es prácticamente roca desnuda. En la construcción de edificios, en cambio, se agradece contar con unos cimientos tan firmes, sobre todo si hay espacio para hacer voladuras.

El geólogo Ramón Vidal Romaní explica que “la ventaja que tienen estas canteras es que, en A Coruña, la roca que domina es el granito y cuando vas a construir, eso te permite sostener una casa o un puente”. Eso no quiere decir que no se hagan sondeos previos. “Eso quiere decir que no se fían de los geólogos, porque si fuera otra piedra quizá habría que hacerlo, pero el granito de A Coruña no”.

Cubriendo huecos

A lo largo de los años, los huecos que han dejado la explotación minera han ido cubriéndose con nuevos edificios. El caso quizá más paradigmático es el de la cantera de Santa Margarita, una pared granítica que parecía difícil de encajar en la ciudad. La solución vino de la mano de Antonio Vázquez Liñeiro, que diseñó el Palacio de la Ópera, que se inauguró a finales de los 80 y que se complementó con la cascada artificial.

Otro caso muy destacable es la cantera de monte de San Pedro. Según Vidal, fue la más explotada de la ciudad porque de allí se extrajo toda la piedra necesaria para construir el dique de abrigo. Fue en 1967 cuando se levantó el espigón que defiende el puerto de los embates del mar y fueron necesarias toneladas de roca para levantar aquella barrera. Pero hubo que esperar mucho tiempo para que alguien se decidiera a construir algo en el hueco que había dejado la explotación.

La plaza de Palau, que se construyó sobre un afloramiento granítico
La plaza de Palau, que se construyó sobre un afloramiento granítico
Javier Alborés

Fue, de nuevo, el alcalde Francisco Vázquez, quien decidió instalar en aquel cañón artificial el elevador del monte de San Pedro. Un aparato único en forma de esfera que salva los cien metros de altura de la elevación, pero que se encuentra fuera de servicio desde noviembre de 2022.

Existe otra cantera abandonada en el parque de la Torre de Hércules, donde, señala Vidal, antaño se extraía un excelente granito blanco, con el que se hacían bordillos de aceras, escaleras o incluso bancos. Pero ya nadie la utiliza, no porque se haya agotado, sino porque ya no resulta rentable. Es más barato cortar bloques grandes. Lo mismo puede decirse de la famosa “piedra llorona”, que sirvió para pavimentar los Cantones pero que no se ha usado en la actual humanización por los mismos motivos: porque se dispararían los costes.

La cantera de Santa margarita y su cascada
La cantera de Santa margarita y su cascada
Patricia G. Fraga

Otro geólogo, David Martín Freire, alaba la calidad de la piedra coruñesa, un leucogranito (por la gran cantidad de mica que tiene) de grano fino, resistente, y que permitía su uso incluso en sarcófagos medievales. “Incluso lo nominé al Global Heritage Stones”, recuerda.

Las canteras se abandonan a medida que crece la ciudad porque su extracción, muchas veces a base de voladuras, resulta incompatible con el uso residencial. Hay viejas explotaciones que en su día se propusieron para ser el emplazamiento de nuevas urbanizaciones, como la Ciudad de la Tecnología en As Rañas, una iniciativa que nunca llegó a concretarse. Para el antiguo concejal de Urbanismo Xiao Varela, plantearse construir en zonas como esta es una consecuencia de un urbanismo depredador, que agota el suelo. En todo caso, es una prueba de que las viejas canteras siguen haciendo ciudad, aunque sea como sus cimientos.

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