Las cuatro razones por las que Balaídos se quedó sin El Último de la Fila
Las obras del estadio vigués frustraron la posibilidad de recibir al dúo catalán

El 17 de abril, el Ayuntamiento de A Coruña filtró que el estadio de Riazor no acogería el concierto de El Último de la Fila (EUDLF). Desde el momento en que trascendió la noticia, el Celta de Vigo se puso en marcha para lograr lo que no había conseguido el pasado año: llevar a Balaídos al dúo catalán.
Y es que resulta oportuno saber que el recital que el EUDLF iba a ofrecer en el estadio municipal coruñés no cayó del cielo, sino que el Ayuntamiento de A Coruña lo ganó en competencia directa con el Celta, que en abril y mayo del pasado año se lo quiso llevar al estadio de la urbe olívica. Finalmente, un año atrás, la promotora optó por Riazor. Al contrario que en 1990, cuando A Coruña contrató a Prince, y la ciudad viguesa sufrió un ataque de localismo y días después anunció a Madonna para el mismo día (29 de julio), esta vez no hubo contraataque de los del sur. Pero ahí siguieron agazapados, a la búsqueda de su oportunidad, como con el Mundial 2030. Y esa ocasión llegó, en concreto cuando el Gobierno local decidió que, al contrario de lo que estaba anunciado, Riazor no albergaría la actuación del dúo catalán.
El Celta movió hilos con rapidez, pero hubo varios factores que jugaron en su contra a la hora de captar el concierto. El primero, que es un punto alejado del original, A Coruña, destino para el que muchos de los asistentes habían reservado alojamiento. El segundo, que el estadio vigués está en obras, lo que produce complicaciones logísticas. El tercero es deportivo: el Celta finalizará la temporada en mayo, pero su filial, el Fortuna, está ahora mismo segundo en Primera RFEF, lo que le vale un puesto en los play-off de ascenso a Segunda, los cuales se celebran también entre el 31 de mayo hasta la tercera semana de junio. Pero el más importante es su limitada capacidad actual: debido a las obras, la capacidad de Balaídos para conciertos está reducida a unos 17.000 asistentes. Y para A Coruña había más de 24.000 entradas vendidas.
Así que en los pasillos del palacio municipal de María Pita respiraron aliviados. De marcharse, el concierto al menos no se iría a Vigo, como sí se puede ir el Mundial 2030 tras la renuncia de la candidatura herculina liderada por el Gobierno local de Inés Rey.
La primera bala
Esta bala, la de que El Ultimo de la Fila se fuese a Vigo se ha esquivado en este año 2026 por parte del consistorio coruñés. ¿Pero las siguientes? Todo indica que no.
El pasado 10 de abril, la Junta de Gobierno del Consistorio vigués aprobó la concesión por 50 años, prorrogable a 75, del estadio municipal de Balaídos al Celta para que el club olívico pueda utilizar el recinto no solo para fines deportivos, sino también para “fines terciarios” y “complementarios”. Es decir, se abre la puerta a los grandes conciertos.
En el corto plazo, cuando se acabe la reforma de la grada de Gol, el panorama va a ser un Balaídos que superará con creces los más de 30.000 espectadores para conciertos. El club vigués lleva tiempo en contacto con grandes operadores internacionales de actuaciones y es incluso muy probable que ya haya cerrado un acuerdo en exclusiva con uno de ellos.
El derbi que se abrió en el año 1990 con aquel Prince-Madonna, y que desde entonces ha ganado claramente A Coruña, situada como el referente musical del noreste peninsular y de Galicia, podría caer a partir de ahora del lado vigués.













