La razón por la que El Último de la Fila rechazó la opción de tocar en el muelle de Batería
El número de entradas despachadas limitaba las opciones

Del mal, el menos. Eso estarán pensando en las altas instancias del gobierno local coruñés. Porque, en lugar de mudarse al Monte do Gozo, el concierto de El Último de la Fila (EUDLF) pudo acabar en Balaídos, siempre al rebote de los tiros que A Coruña falla, sea el Mundial 2030 o sea, como es el caso, el concierto de regreso a Galicia de una leyenda musical de los años 80 y 90 que ayer inició su gira de reaparición en Fuengirola.
Para dar contexto, es preciso viajar hasta el pasado año, cuando el Ayuntamiento de A Coruña anunció con gran pompa (sin duda la que merecía la ocasión) que el estadio de Riazor albergaría el único concierto en Galicia de la gira de regreso de El Último de la Fila tras 28 años de ausencia.
El Ayuntamiento de A Coruña y el Deportivo reconstruyeron sus relaciones y lo anunciaron el pasado mes de marzo, cuando el primero comunicó que renunciaba a la candidatura mundialista y que ambos trabajarían juntos en una reforma de Riazor y su entorno. Eso fue el día 16, el mismo en el que el presidente deportivista marcó avanzó el futuro: “Queremos un espacio que genere valor los 365 días del año”, afirmó Juan Carlos Escotet sobre el estadio municipal. Para dar tal nivel de uso, es evidente que la celebración de espectáculos como conciertos es una opción que está sobre la mesa, como esta misma semana ha confirmado el primer teniente de alcaldesa del Ayuntamiento coruñés, José Manuel Lage Tuñas.
El problema es que había un concierto ya programado para este año, el de El Último de la Fila para el 13 de junio, y había que darle encaje. O no. De entrada, esa actuación no suponía problema alguno en caso de ascenso directo a Primera del Deportivo, pues la última jornada está prevista para el fin de semana que acaba el domingo 31 de mayo. Sí había un inconveniente en caso de que el conjunto coruñés disputase el play-off de ascenso.
A finales del pasado mes, el Ayuntamiento decidió que, dada la incertidumbre en la clasificación liguera, lo mejor era descartar Riazor de forma definitiva y buscar una ubicación alternativa en la ciudad. Así se lo comunicó al organizador y así lo reconoció la propia alcaldesa el pasado lunes: “Trasladamos ao promotor que non existe a posibilidade, cos tempos que manexamos, de facer ese concerto no estadio”. Es decir, no se planteaba Riazor como opción ni siquiera aunque hubiese ascenso directo.
Las alternativas más sólidas que ofreció el gobierno local fueron el estadio universitario de Elviña y el muelle de Batería. El primero fue descartado por dos razones: había que realizar obras de adaptación y, además, nunca se ha hecho un concierto allí, es decir, no se trata de un recinto testado para esta actividad.
El muelle de Batería se convirtió en la única opción. Pero el problema es que su capacidad máxima se estima en 16.000 espectadores. Y ya había vendidas 24.000 entradas para Riazor. Es decir, era necesario hacer dos conciertos, ambos en torno al día 13, cuando el espacio estaba disponible. Pero la promotora dijo no. Se le ofrecieron compensaciones, pero ni así.
A la desesperada, el Ayuntamiento también planteó cambiar el día del concierto al 30 de junio, pero a la promotora no le agradó esa propuesta, por los inconvenientes que le causaría el cambio de día a los asistentes de fuera de Galicia. Además, para esas fechas ni siquiera está disponible el muelle de Batería, reservado para un festival.
El viernes, Inés Rey lamentó que la promotora no pusiese más de su parte para que EUDLF actuase en A Coruña. Pero la realidad es que el doblete nunca estuvo sobre la mesa. Y se optó por un único concierto en el Monte do Gozo como salida. Antes, el Celta quiso meter baza con Balaídos, que fue descartado por razones varias, sobre todo logísticas.
Los precedentes
De este modo, Manolo García y Quimi Portet no podrán renovar un idilio con el público coruñés que nació, precisamente, a escasos metros del estadio de Riazor, en el Palacio de los Deportes. Estaba a punto de morir 1988 cuando EUDLF visitó la urbe para presentar su cuarto trabajo, ‘Como la cabeza al sombrero’, ante 6.000 espectadores.
Su segunda visita, en septiembre de 1990, se produjo en el marco de las Fiestas de María Pita, ya con nuevo disco bajo el brazo: ‘Nuevo pequeño catálogo de seres y estares’. Otra vez el Palacio de los Deportes de Riazor fue el escenario, que se quedó pequeño para ver a Portet y a un García que, en un momento del recital, apareció cantando por los graderíos del palacio.
Hubo otros dos recitales más antes de su separación. El penúltimo, otra vez en el marco de las fiestas de agosto, se trasladó a un incipiente Coliseum en agosto de 1993. El Último presentó ‘Astronomía razonable’, ya asentado como una de las apuestas más sólidas del panorama musical español, algo que se tradujo en la afluencia de público, con 10.000 fieles poblando el multiusos herculino.
La última visita de García y Portet juntos se dio en noviembre de 1995, inmersos en la presentación de ‘La rebelión de los hombres rana’, su séptimo trabajo. Volvieron a pisar el escenario del Coliseum. De nuevo, 10.000 personas disfrutaban de lo que acabó siendo (desde esta semana lo sabemos) una despedida definitiva.













