Las pérdidas por el traslado del concierto de El Último de la Fila se estiman en 1.5 millones

El traslado del concierto de El Último de la Fila de A Coruña al Monte do Gozo de Santiago de Compostela no solo ha causado el enfado entre las personas que tenían sus entradas adquiridas, sino también quejas en sectores como el de los hoteles de la ciudad, a los que el cambio de ubicación les ha caído como un jarro de agua fría a menos de dos meses del evento. Una avalancha de cancelaciones es lo que se esperan en los próximos días, lo que les dejará poco margen de maniobra para cubrir de nuevo las plazas hoteleras de esos días después de que en las últimas semanas tuviesen que decir que ‘no’ a muchas reservas precisamente porque la oferta estaba saturada. Las perdidas se estiman en 1,5 millones de euros, entre hosteleros y hoteleros, suponiendo un gasto mínimo de 250 euros el fin de semana.
“Nos preocupa sobre todo el tiempo que hemos perdido”, explica Agustín Collazos, presidente la Asociación Empresarial de Hospedaje de A Coruña (Hospeco) y director del NH Collection Finisterre. Y es que el problema radica en que ese 13 de junio del concierto caía en unas fechas ya de por sí muy altas de ocupación, que se incrementaban con el propio evento protagonizado por El Último de la Fila y que iba a tener como escenario el estadio de Riazor y para el que ya se superaban las 24.000 entradas vendidas.
De este modo, los hoteles coruñeses tuvieron que frenar las reservas para esta fecha ante la alta demanda que superaba la oferta de plazas, y ahora tendrán que volver empezar de cero para volver a cubrirlas porque saben que “las cancelaciones, sin duda, se van a producir”.
“Hemos rechazado grupos, hemos rechazado congresos pequeños, y ahora, a tan corto plazo nos lo vamos a tener que jugar todo a la carta del cliente individual, del cliente de ocio”, lamenta Collazos. Con todo, el presidente de Hospeco también quiere mantener el optimismo y cruza los dedos “a ver si de alguna manera ese cliente de negocios puede llegar a suplir las cancelaciones”.
Buena parte de las 24.000 personas que habían comprado su entrada para ver en Riazor a Manolo García y Quimi Portet (se calcula que unas seis mil) procedían de fuera de la comunidad y tenían plaza para pernoctar en la ciudad. Tal y como publicó El Ideal Gallego la pasada semana, los principales hoteles tenían sus reservas a tope, por lo que “el impacto” que el traslado del concierto tiene “sobre los hoteles es bastante importante” .
Un jarro de agua fría
Por su parte, Héctor Cañete, presidente de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de A Coruña: “Todo lo que se pierde en la ciudad es malo, pero habrá que estudiar el motivo. Nos llamó la atención, tanto a los hoteleros como a nosotros, el impacto tan potente que ha tenido este concierto. No es Katy Perry, y sin embargo ha tenido muchísimo tirón. En realidad, ha sido un jarro de agua fría. No obstante, lo más importante de todo es que el Dépor ascienda”.
Miguel Lorenzo, portavoz municipal del PP, señala que el cambio de ciudad “es un ejemplo más del desgobierno de la alcaldesa que deja marchar los grande eventos”. Esto, recordó, provoca grandes perjuicios, no solo a sectores económicos tan importantes como la hotelería o la hostelería, sino también en la imagen misma de la ciudad.
Por su parte, la candidata do BNG a la Alcaldía, Avia Veira, considera “lamentábel” que “a ubicación alternativa para o concerto de El Último de la Fila vaia estar fóra da cidade”. El Bloque recuerda que el concejal de Cultura y Turismo, Gonzalo Castro, había afirmado que, de coincidir el concierto con un encuentro, se buscarían alternativas en la propia ciudad. “Todo o que rodea este concerto di moito de como traballa o Goberno de Inés Rey e a que intereses serve”, sentenció.















