Vallan la plaza de Lugo ante el peligro que ofrecen para los peatones las baldosas sueltas
Cada año, el Ayuntamiento recibe docenas de denuncias por daños personales por caídas

La plaza de Lugo es uno de los lugares más transitados de A Coruña, no solo por su situación estratégica, en pleno centro de la ciudad, sino por ser la zona comercial al aire libre más importante. Miles de personas la cruzan cada día en uno y otro sentido, y dejan su huella, aunque sea invisible. Con el tiempo, han sido varias las baldosas que se han aflojado y suponen un peligro para el tránsito, lo que ha obligado a la Policía Local a señalizar las baldosas sueltas a la espera de que se puedan efectuar las reparaciones.
El Ayuntamiento invierte cada año más de diez millones de euros en mantenimiento a través de la Concejalía de Infraestructuras con los que solventa todos los socavones, grietas y roturas que los coruñeses denuncian a las autoridades. A menudo, después de una caída. La plaza de Lugo recibe especial cuidado, precisamente por su situación céntrica, y ha sido objeto de reformas en algunos de sus tramos recientemente, cuando se peatonalizó la calle Compostela, pero otras partes llevan más tiempo sin reformarse, como el tramo que discurre hacia la plaza de Pontevedra, que es donde se han instalado las vallas.
En el orden del día
Pese a estos esfuerzos, el Gobierno local tiene que afrontar cada año docenas de denuncias de ciudadanos indignados que afirman que han sufrido daños personales o materiales debido a deficiencias en la vía pública. Sin ir más lejos, en la Junta de Gobierno local que se celebra hoy, en el orden del día se incluyen reclamaciones por los daños causados por la rama desprendida de un árbol, una caída en el entorno de la Torre de Hércules y otra en el cruce de la calle Notariado con Arzobispo Lago a consecuencia, precisamente, del mal estado del pavimento.
El Ayuntamiento desestima estas declaraciones de forma sistemática. Sin embargo, sí se hace cargo de los arreglos de la vía pública.










