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A Coruña

Pánico hitchcockiano en una zona de A Coruña

El entorno de Menéndez Pidal se llena de aves, debido a la alimentación por parte de una vecina; las deposiciones y la existencia de pichones han estropeado el contenido de algún trastero

Imaginar a Tippi Hedren refugiada en una cabina de Os Mallos, escapando de una bandada de palomas, es más improbable por la inexistencia de teléfonos públicos que por la superpoblación de aves que empieza a desesperar a los vecinos. Aunque no se ha llegado al extremo de ‘Los Pájaros’, el clásico del terror dirigido por Hitchcock en 1963, sí que ha sido el origen de un puñado de quebraderos de cabeza y pérdidas económicas que han dado en el hartazgo vecinal. Las Melanie Daniels, personaje encarnado en el film por la madre de Melanie Griffith, son en realidad las residentes que sufren cada día un peligro evitable y generado por una temeridad.

Y es que, en realidad, no es que Os Mallos sea una suerte de resort para aves que haya atraído la atención de muchas de ellas. Según denuncian los vecinos, y confirman fuentes municipales, se trata de una imprudencia provocada por una vecina que las alimenta por su cuenta y ‘siembra’ cada esquina del barrio de migas de pan. “Tiene Os Mallos hecho un asco y, como le digas alto, ‘telita’”, asegura Pili Neira, presidenta de la Plataforma Veciñal. “Va con el carrito y deja todo ‘sembrado’, pero es que además amenaza a la gente que le contesta”, añade. Por su parte, desde el Ayuntamiento afirman que la alimentadora en cuestión ya ha sido objeto de varias sanciones. “Hemos pasado varias veces por ese punto (en referencia a Os Mallos) y hemos advertido a la persona que alimenta a las palomas de que eso está prohibido. Finalmente, hemos acabado sancionándola en varias ocasiones”, reconocen.

Las palomas acechan desde un balcón de Menéndez Pidal
Las palomas acechan desde un balcón de Menéndez Pidal
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En la calle Menéndez Pidal, por ejemplo, se trata ya de una amenaza para los bienes y el patrimonio de los residentes. En las situaciones más extremas, algunos propietarios han tenido que deshacerse de ropa y otros enseres, debido a las filtraciones de las deposiciones e incluso la existencia de crías en el interior de los trasteros. “Hemos tenido que vaciarlos, no podemos tender ropa y, aún encima, hemos visto cómo sus pichones nacen entre nuestra ropa”, denuncia.

Con mucha miga

No obstante, en defensa de la alimentadora en cuestión, una señora mayor, otros de los testigos habituales dicen que a veces limpia el entorno con lejía. “El olor entonces se hace insoportable, pero es que la porquería llega a tal punto que es ella misma la que se da cuenta”, sentencia la misma propietaria.

Un pichón en un trastero
Un pichón en un trastero
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En varios vídeos que han corrido como la pólvora entre los denunciantes, incluso puede verse a la señora en cuestión recorriendo cada esquina de Os Mallos con un cubo lleno de migas, las cuales arroja indiscriminadamente. Lo que está claro es que se trata de un tema con mucha miga y sin una solución sencilla en el horizonte.